Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
Intenta con la pausa anunciada
lo lascivo de tus ojos
suavizar la vorágine de tu sonrisa.
La vesánica trama se embriagaba
del vino de la espera
mientras suda tu mirada de vidrio
omisiones en forma de lágrimas.
Dulce limosna del averno
me das, Amor,
y en el vórtice de lo actuado se confunde
lo pérfido de tus silencios.
Furtiva la mirada, distraída en la rutina
celebrando lo impersonal de tu ausencia.
Crujen, ante el peso de la soledad los ánimos
y el aterciopelado vaivén del tiempo
hacen de tus palabra
adormeciendo los sueños extasiados.
Repaso
el quebrado perfil del justo recuerdo.
Fluye, la impuesta pausa del discordante
adiós en sigilo perenne.
Escucho las campanas de la terca obsesión
corrompiendo la tergiversada nada por tu olvido.
Ecos libres,
liberados del sollozo.
El gusano de la desesperación
con su baba milenaria teje el ardid sobre la dermis
del tu ausencia buscando
para atrapar la cordura de mis ojos exorcizados
en tu adiós.
Al final del día,
para matar el dolor de la soledad
el mundo gira al son de tus tacones
mientras mi realidad te evade en la rutina.
lo lascivo de tus ojos
suavizar la vorágine de tu sonrisa.
La vesánica trama se embriagaba
del vino de la espera
mientras suda tu mirada de vidrio
omisiones en forma de lágrimas.
Dulce limosna del averno
me das, Amor,
y en el vórtice de lo actuado se confunde
lo pérfido de tus silencios.
Furtiva la mirada, distraída en la rutina
celebrando lo impersonal de tu ausencia.
Crujen, ante el peso de la soledad los ánimos
y el aterciopelado vaivén del tiempo
hacen de tus palabra
adormeciendo los sueños extasiados.
Repaso
el quebrado perfil del justo recuerdo.
Fluye, la impuesta pausa del discordante
adiós en sigilo perenne.
Escucho las campanas de la terca obsesión
corrompiendo la tergiversada nada por tu olvido.
Ecos libres,
liberados del sollozo.
El gusano de la desesperación
con su baba milenaria teje el ardid sobre la dermis
del tu ausencia buscando
para atrapar la cordura de mis ojos exorcizados
en tu adiós.
Al final del día,
para matar el dolor de la soledad
el mundo gira al son de tus tacones
mientras mi realidad te evade en la rutina.
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