El trinar de las avecillas revoloteando,
melodiosa armonía me anunció el día,
como suaves caricias sobre mi cuerpo,
una cálida brisa sin permiso se deslizaba
entre las cortinas del ventanal llenándome
del aroma a jazmín que perfuma hasta mi alma;
pequeños rayos de luz se abren paso entre sus
hojas dibujándome tu silueta sobre la cama,
enseñándome que la noche te trajo hasta mí y
en mi sueño estuviste cubriéndome con tu calor.
Exaltando mis sensaciones con tu mirada.
-Tus ojos contemplaron cada centímetro-
Me prendí a tu pupila tan extasiada.
-Veía la entrada a semejante paraíso-
Calmando la sed del deseo con tus besos.
-Tus labios endulzaron cada rincón de mí-
Como un manantial me entregué a tu embeleso.
-Dejaste cada partícula de miel en mi paladar-
Embriagando con la exquisitez de tu boca.
-Degustaste con placer la esencia de mi ser-
Ebrio estuve en los deleites exquisitos de tu cuerpo.
-Exploré tu óleo de piel donde me contemplé-
Apaciguando los anhelos con tus caricias.
-Tus manos deleitaron mi piel en su recorrido-
Como un potro en frenesí recorrí cada palmo de ti.
-Con ellas cabalgué en las esquinas de tus caderas-
Saciando los antojos de mi cuerpo.
-Tu hombría extasío el fuego de mi sexo-
Esclavo fui de la marea de tus sensaciones.
-Como navío vikingo desembarqué en tu muelle-
Arrebatando la soledad de mi alma.
-Tu amor hizo eclosión en mi corazón-
Arremetí con la fuerza de un hombre.
-En un Big Bang de emociones fuimos dos en uno-
El ángel RENÉ & Soniab