Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
AMÁNDOTE MUJER.
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Recorro absorto tu paisaje
Desde la frondosa y espesa selva
De tu pelo suave
Rizado y abundante
Que en cascadas cae
Sobre tus hombros minúsculos
Ese cabello vaporoso
Como espuma limpia
Como gran manojo
De pensamientos
Dorados y negros
Redondos, caprichosos
Que hacen volar.
Y bordean febriles y vivos
Tu rostro de perfecta ingravidez
De acabada intangibilidad
Ese rostro tuyo,
Tan tuyo
De segundos eternos
De brisa transparente
De éter intocable
De delicado nácar
Que flota milagroso
Sobre tu cuello
De papel y de pluma
Tan fino y tan terso
Como el de un millón de cisnes
De una laguna blanca
De leche inmaculada
¡Oh aquel torso¡
Al cual el viento lleva
En un sueño flotante
A países flotantes
A ríos flotantes
A cordilleras flotantes
A mares flotantes
¡Oh torso¡
De huesos de cristal
Fino y delicado
De espíritu de agua
En el cual emergen
Montañas de amor
De blandor de nubes blancas
Que vuelan con la brisa
De primaveras eternas
Recorro también esos brazos
Hechos para las flores
Para los colores
Para el vapor de las palabras
Para el vapor de los pensamientos
Para las sonrisas
Para las quimeras
Para las esperas
Y para los rencores
De los celos
¡Y esas manos livianas¡
Que me dicen te espero
Estoy aquí
Ven
Atrápame
Acompáñame
Cobíjame
Tenme firme
No me sueltes
Ayúdame
Bésame
Cúbreme
¿ Que es el polvo para esas manos ?
¿ Que es la piedra para esas manos ?
¿ Que es la madera para esas manos ?
¿ Si solo son hechas para amar
Y acariciar suavemente ?
Caderas de ensueño
De dormires
De sábanas y plumones
De Sombra tibia
De luz de rosas
De aire tenue
De vuelos dulces
De violines dorados
Limpios y relucientes
De alfombras espumosas
De quietudes de siglos
Y siglos y siglos
¡ Oh caderas inmóviles ¡
Que las ofende un delicado viento
Una brisa
Una pequeña mueca
De sonrisa cruel
Un pensamiento de pena
Y más
Mucho más
Mucho más
Más
Mucho más
Una quebrada marrón
Un río impetuoso
Un martillo frenético
O una cascada llanera
¡ Y esos muslos enjutos ¡
Ensimismados y ocultos
Que huyen de la luz
Que huyen de las miradas oscuras
Y de los rencores
¡ Oh muslos anónimos !,
Incógnitos,
Que solo los descubren
Osados navegantes
Y rutilantes soldados
Valientes como David
Y audaces como Colón
Amo también tus pies
Que por el solo hecho
De pisar el suelo
Mueren de muerte mortal.
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Recorro absorto tu paisaje
Desde la frondosa y espesa selva
De tu pelo suave
Rizado y abundante
Que en cascadas cae
Sobre tus hombros minúsculos
Ese cabello vaporoso
Como espuma limpia
Como gran manojo
De pensamientos
Dorados y negros
Redondos, caprichosos
Que hacen volar.
Y bordean febriles y vivos
Tu rostro de perfecta ingravidez
De acabada intangibilidad
Ese rostro tuyo,
Tan tuyo
De segundos eternos
De brisa transparente
De éter intocable
De delicado nácar
Que flota milagroso
Sobre tu cuello
De papel y de pluma
Tan fino y tan terso
Como el de un millón de cisnes
De una laguna blanca
De leche inmaculada
¡Oh aquel torso¡
Al cual el viento lleva
En un sueño flotante
A países flotantes
A ríos flotantes
A cordilleras flotantes
A mares flotantes
¡Oh torso¡
De huesos de cristal
Fino y delicado
De espíritu de agua
En el cual emergen
Montañas de amor
De blandor de nubes blancas
Que vuelan con la brisa
De primaveras eternas
Recorro también esos brazos
Hechos para las flores
Para los colores
Para el vapor de las palabras
Para el vapor de los pensamientos
Para las sonrisas
Para las quimeras
Para las esperas
Y para los rencores
De los celos
¡Y esas manos livianas¡
Que me dicen te espero
Estoy aquí
Ven
Atrápame
Acompáñame
Cobíjame
Tenme firme
No me sueltes
Ayúdame
Bésame
Cúbreme
¿ Que es el polvo para esas manos ?
¿ Que es la piedra para esas manos ?
¿ Que es la madera para esas manos ?
¿ Si solo son hechas para amar
Y acariciar suavemente ?
Caderas de ensueño
De dormires
De sábanas y plumones
De Sombra tibia
De luz de rosas
De aire tenue
De vuelos dulces
De violines dorados
Limpios y relucientes
De alfombras espumosas
De quietudes de siglos
Y siglos y siglos
¡ Oh caderas inmóviles ¡
Que las ofende un delicado viento
Una brisa
Una pequeña mueca
De sonrisa cruel
Un pensamiento de pena
Y más
Mucho más
Mucho más
Más
Mucho más
Una quebrada marrón
Un río impetuoso
Un martillo frenético
O una cascada llanera
¡ Y esos muslos enjutos ¡
Ensimismados y ocultos
Que huyen de la luz
Que huyen de las miradas oscuras
Y de los rencores
¡ Oh muslos anónimos !,
Incógnitos,
Que solo los descubren
Osados navegantes
Y rutilantes soldados
Valientes como David
Y audaces como Colón
Amo también tus pies
Que por el solo hecho
De pisar el suelo
Mueren de muerte mortal.
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