Amanece en enero, mi cuerpo transpira olvido
Inesperadamente aturdes mi reposo
con palabras llenas de una poderosa nada,
escritas en el agua turbia de tu vanidad incierta.
Y tus aguijones hartados de rancio veneno
se clavan en medio de mi tranquilidad.
Floreces efímeramente en mis días calmos,
sin yo aclamarte, sin yo codiciarte.
Rezo fuerte y en voz alta una plegaria
para que tu ponzoña no altere mi cordura tan endeble.
Teñida de amoratada melancolía,
intento purgar esos trazos que me cortan la respiración
y te traen a mi reposado verano.
Amanece en enero, mi cuerpo transpira olvido
silencio, ya se ha pronunciado el destino.
Inesperadamente aturdes mi reposo
con palabras llenas de una poderosa nada,
escritas en el agua turbia de tu vanidad incierta.
Y tus aguijones hartados de rancio veneno
se clavan en medio de mi tranquilidad.
Floreces efímeramente en mis días calmos,
sin yo aclamarte, sin yo codiciarte.
Rezo fuerte y en voz alta una plegaria
para que tu ponzoña no altere mi cordura tan endeble.
Teñida de amoratada melancolía,
intento purgar esos trazos que me cortan la respiración
y te traen a mi reposado verano.
Amanece en enero, mi cuerpo transpira olvido
silencio, ya se ha pronunciado el destino.
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