José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amanece la mañana con sus pies descalzos
latiendo como un mordisco depredador de luceros,
rompiendo el telón de acero de la oscuridad,
aclarando las bodegas de barcos en vela.
Ángel callado de mirada feliz,
enmudecida noche blandiendo
las costuras de la mañana,
árboles erizados como vello alterado de mujer
efervescencia de cielo imitando a la aurora boreal.
Escucho el estallido de ruidos
y la sangre se acelera por mis venas.
¡Oh, canal de amanecer sereno!
simulacro de llanto en su profundo brillo.
Sol desvelado de sueño,
luz de fuego en llama
alma estirándose como felino en caza
sobre enlutada noche de voz taciturna.
Ojos agraviados, gaviotas graznando
en intemperie de bajo peso, rumor de olas
camina la vida sobre sus hombros
siguiendo la estela de su mañana.
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