Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Amanece
Cómo llamar al párpado del cielo
que ciega, que relumbra, que aparece
y hacer surgir el mundo en que se mece
con sus colores, curvas y desvelo.
No es ojo, no es retina, no es un vuelo,
parece más un cántaro que ofrece
las brasas de un amor que se estremece
porque muy pocas veces llega al suelo.
Y es que nosotros, ciegos como el hielo,
lo vemos pero antes que el rey nos bese
su llama refractamos por recelo.
Es sol, lo llaman sol y aunque nos pese
es suyo nuestro ardor, suyo el anhelo
y el fuego que al vivir nos amanece.
03 07 11
Cómo llamar al párpado del cielo
que ciega, que relumbra, que aparece
y hacer surgir el mundo en que se mece
con sus colores, curvas y desvelo.
No es ojo, no es retina, no es un vuelo,
parece más un cántaro que ofrece
las brasas de un amor que se estremece
porque muy pocas veces llega al suelo.
Y es que nosotros, ciegos como el hielo,
lo vemos pero antes que el rey nos bese
su llama refractamos por recelo.
Es sol, lo llaman sol y aunque nos pese
es suyo nuestro ardor, suyo el anhelo
y el fuego que al vivir nos amanece.
03 07 11