Te ofrezco un desayuno distinto,
sentarnos sin telas,
en el cuello del día.
Allí en nuestro espacio de tardes,
allí donde aguardamos la brisa;
que fatiga la mañana,
que provoca al café que enfría.
Te invito a quedarnos mudos,
a casarnos esta vez sin boda,
a sentarte en mis piernas rotas,
a juntar nuestras frentes solas.
Prometo no mirar el diario,
tu cuerpo me dirá la hora...
quedarme hasta que el sol sonría;
no atender llamadas,
y besarte ahora.
sentarnos sin telas,
en el cuello del día.
Allí en nuestro espacio de tardes,
allí donde aguardamos la brisa;
que fatiga la mañana,
que provoca al café que enfría.
Te invito a quedarnos mudos,
a casarnos esta vez sin boda,
a sentarte en mis piernas rotas,
a juntar nuestras frentes solas.
Prometo no mirar el diario,
tu cuerpo me dirá la hora...
quedarme hasta que el sol sonría;
no atender llamadas,
y besarte ahora.