DRYELL
Poeta fiel al portal
En la mágica escena de un sedeño crepúsculo
abandoné la conciencia a través de mis ojos,
osculltando los pliegues de la tarde agonizante,
-el amanecer de la noche,
-¡el fulgor del instante¡
La escarcha se presenta poco a poco en la planicie profunda
develando sus misterios taciturnos que abordan mi alma.
postrimero sendero que ha de llover entre la tinta de mi pluma
y el extasiado fluir de mi propia existencia,
-laberinto que se extiende en los quehaceres de mis orbes y el declive de mi aliento.
!Noche, ven a mi!
que hoy te domare con mi palabra soñadora.
hoy no daré tiempo a tu tiempo
no caeré en tu silencio;
-hoy exilie los dolores,
-he arrancado la pavura...
y haré de ti el báculo y candil de mis letras,
¡Hoy! hoy habré de confutar a la sombra siniestra,
a la memoria recurrente y la mesticia lóbrega.
II.
En el confín del horizonte alzado,
-se que se oculta-
y poco tiempo he de esperar por la gran luminaria:
-el sol de la noche-
-el verso completo-
-la línea inmortal-
Bailarina del concierto de dioses y astros,
airosa propietaria de leyenda y poema, oda y canción,
tejedora de arpegios celestes que se funden con el empíreo nocturno,
con el céfiro que busca su morada en la distancia.
Tu, sedeña albura que embelesa el ara de la gran mansión celeste,
Tu, auxilio del ardiente trovador.
Asciende a la cumbre de los tiempos y otórgame la dadiva de un sueño,
lava de mi los umbrosos clamores y el horror de la lagrima,
-dame alas de milagro-
-esencia de vida-
-un brotar ufano-
-la palabra sin mancilla..
abandoné la conciencia a través de mis ojos,
osculltando los pliegues de la tarde agonizante,
-el amanecer de la noche,
-¡el fulgor del instante¡
La escarcha se presenta poco a poco en la planicie profunda
develando sus misterios taciturnos que abordan mi alma.
postrimero sendero que ha de llover entre la tinta de mi pluma
y el extasiado fluir de mi propia existencia,
-laberinto que se extiende en los quehaceres de mis orbes y el declive de mi aliento.
!Noche, ven a mi!
que hoy te domare con mi palabra soñadora.
hoy no daré tiempo a tu tiempo
no caeré en tu silencio;
-hoy exilie los dolores,
-he arrancado la pavura...
y haré de ti el báculo y candil de mis letras,
¡Hoy! hoy habré de confutar a la sombra siniestra,
a la memoria recurrente y la mesticia lóbrega.
II.
En el confín del horizonte alzado,
-se que se oculta-
y poco tiempo he de esperar por la gran luminaria:
-el sol de la noche-
-el verso completo-
-la línea inmortal-
Bailarina del concierto de dioses y astros,
airosa propietaria de leyenda y poema, oda y canción,
tejedora de arpegios celestes que se funden con el empíreo nocturno,
con el céfiro que busca su morada en la distancia.
Tu, sedeña albura que embelesa el ara de la gran mansión celeste,
Tu, auxilio del ardiente trovador.
Asciende a la cumbre de los tiempos y otórgame la dadiva de un sueño,
lava de mi los umbrosos clamores y el horror de la lagrima,
-dame alas de milagro-
-esencia de vida-
-un brotar ufano-
-la palabra sin mancilla..
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