Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quedaremos a las siete, como de costumbre
con la gran diferencia de que hoy nos vemos,
y poco a poco encendamos la lumbre,
por mientras tanto, cocinemos unos besos.
Asígname tu piel como lectura obligatoria,
tu sudor en mi cuerpo es mi perfume favorito,
tu tanga el motor justo para mi memoria
y tu labial el pincel para un momento exquisito.
Quedaremos de vernos en cualquier parte de la casa
con la excusa perfecta de que algo se extravió,
para darnos un beso mientras caigo en tu trampa
y dejo que me seduzcas con una mirada de pasión.
Amanece cada vez que tus labios se duermen en los míos
y cada amanecer es un nuevo rayo de sol,
tu saliva en mi boca aparta el frío
y tus manos en mi cuerpo me dan calor.
Ya quedamos a las siete, para vernos otra vez
con la excusa perdida de que algo se olvidaba,
ayer pensando en lo bella que te ves
se me hizo corto el día como una mañana.
Amanece cada vez que tus manos me caminan
y nunca se va el sol cuando me besas,
tus ojos son dos gotas de miel para esta hormiga
que mira fijamente en ti a una reina.
Mi reino a cambio de un hechizo entre tu pijama
y mi voz a tablas por amanecer contigo,
cada vez que me desnudas en tu cama
mi sangre hierve y se me muere el frío.
con la gran diferencia de que hoy nos vemos,
y poco a poco encendamos la lumbre,
por mientras tanto, cocinemos unos besos.
Asígname tu piel como lectura obligatoria,
tu sudor en mi cuerpo es mi perfume favorito,
tu tanga el motor justo para mi memoria
y tu labial el pincel para un momento exquisito.
Quedaremos de vernos en cualquier parte de la casa
con la excusa perfecta de que algo se extravió,
para darnos un beso mientras caigo en tu trampa
y dejo que me seduzcas con una mirada de pasión.
Amanece cada vez que tus labios se duermen en los míos
y cada amanecer es un nuevo rayo de sol,
tu saliva en mi boca aparta el frío
y tus manos en mi cuerpo me dan calor.
Ya quedamos a las siete, para vernos otra vez
con la excusa perdida de que algo se olvidaba,
ayer pensando en lo bella que te ves
se me hizo corto el día como una mañana.
Amanece cada vez que tus manos me caminan
y nunca se va el sol cuando me besas,
tus ojos son dos gotas de miel para esta hormiga
que mira fijamente en ti a una reina.
Mi reino a cambio de un hechizo entre tu pijama
y mi voz a tablas por amanecer contigo,
cada vez que me desnudas en tu cama
mi sangre hierve y se me muere el frío.