Solaribus
Poeta veterano en el portal
Quizás yo sea tu aliento una mañana de agosto
como un cálido aire que anticipe Primavera,
o ráfaga de viento que suba desde el fondo
y te refresque el alma trepando por tus piernas.
Y siendo colibríes, mis manos se detengan
en tu espalda de luna, de luces, sempiterna
y, exhausta de canciones, tu aura se desmaye
y te sientas libada como una madreselva.
Creyendo en tu inocencia mi cielo conmovido
en tus pechos de nardo mis lágrimas te llueva.
O los soles de enero incandescentes resbalen
sobre el pliegue más lábil de tu piel de sirena.
La vida en ese atisbo de azules y de cuerdas
sea como una rueda de rosas y guirnaldas
y las estrellas, ciegas, del espacio infinito
celosas de tu risa, se suiciden al alba.
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