Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
:::banana:::
Amaneció aquel día
sin grandes pretensiones,
por parte del Sol, las nubes,
hacían competencia sin reparo
sin vergüenza,
relamiéndose de su superioridad
desenfadada.
Todos los coches,
intentaban ser el primero en la calzada,
llegar a la cima
de su principal encuentro
con su destino
Las farolas, aún no estaban apagadas
aunque empezaban
a parpadear incomodas,
queriéndose dormir un rato.
Los transeuntes, molestos
por lo temprano del momento,
bostezaban, unos descaradamente,
otros con disimulo.
Realmente, todo inapropiado,
todo fuera de lugar,
energéticamente falso.
Da realmente miedo,
el despertar de una gran ciudad,
¿no creen?
Rosario de Cuenca Esteban
Amaneció aquel día
sin grandes pretensiones,
por parte del Sol, las nubes,
hacían competencia sin reparo
sin vergüenza,
relamiéndose de su superioridad
desenfadada.
Todos los coches,
intentaban ser el primero en la calzada,
llegar a la cima
de su principal encuentro
con su destino
Las farolas, aún no estaban apagadas
aunque empezaban
a parpadear incomodas,
queriéndose dormir un rato.
Los transeuntes, molestos
por lo temprano del momento,
bostezaban, unos descaradamente,
otros con disimulo.
Realmente, todo inapropiado,
todo fuera de lugar,
energéticamente falso.
Da realmente miedo,
el despertar de una gran ciudad,
¿no creen?
Rosario de Cuenca Esteban