Natalia Sanabria
Poeta recién llegado
No hay miedo, no hay obstinación,
Ni lagrimas, ni nada que muestre interés en ti
Ya amanecí en la razón,
Y me he disipado en la serenidad de la mirada de alguien más,
Si estuve en el mar de las sombras,
Sumergida en obediencias,
Hoy emerjo con el poder de mi espíritu,
Y la vida si es mala siempre lo será,
Mas mi alma ya se ha librado de lo efímero
Y por fin me desligo de tus perplejidades.
Ni lagrimas, ni nada que muestre interés en ti
Ya amanecí en la razón,
Y me he disipado en la serenidad de la mirada de alguien más,
Si estuve en el mar de las sombras,
Sumergida en obediencias,
Hoy emerjo con el poder de mi espíritu,
Y la vida si es mala siempre lo será,
Mas mi alma ya se ha librado de lo efímero
Y por fin me desligo de tus perplejidades.