Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amante mía,
¿ Cómo arrancar tu alma
de mis carnes que hoy te ansían,
en medio del estruendo del cielo? .
Sí los recuerdos están golpeando
la tildes de mi memoria ,
llorando te observan en cada elipse
de un amor clandestino que ayer
apagó su llama dejándome solo,
sumido entre las marionetas
que ríen a cada sorbo
que le doy a la amarga copa
que mi débiles manos sostienen.
Es el vino tinto de la sangre que
mi cuerpo vertió por tu olvido,
por no querer seguir con esta farsa
de unos encuentros detrás
de la sombra de un amor entrelazado
en las líneas de una absurda firma
que me une a aquella que llegó antes
y que hoy al igual que tú ,se ha ido,
cuando me dio a escoger
y entre mi nada y tu ausencia,
te elegí a ti, aunque estés a la distancia.
¿ Por que tiene que ser así la ciega
del espigar de nuestros sentimientos? .
Ayer éramos tan dichosos tú y yo,
jugando como niños a las escondidas.
Pero hoy solo quedo yo, un loco solitario,
jugando en el tren mis dedos a la ruleta,
aquí junto al calor de mi hoguera,
quiero derramar mi ultimo suspiro,
aquí donde ayer soñé contigo
donde alcé un altar y te coloqué flores.
Ahora quiero dormir y soñar ese sueño.
Sebastian Dusalgi
¿ Cómo arrancar tu alma
de mis carnes que hoy te ansían,
en medio del estruendo del cielo? .
Sí los recuerdos están golpeando
la tildes de mi memoria ,
llorando te observan en cada elipse
de un amor clandestino que ayer
apagó su llama dejándome solo,
sumido entre las marionetas
que ríen a cada sorbo
que le doy a la amarga copa
que mi débiles manos sostienen.
Es el vino tinto de la sangre que
mi cuerpo vertió por tu olvido,
por no querer seguir con esta farsa
de unos encuentros detrás
de la sombra de un amor entrelazado
en las líneas de una absurda firma
que me une a aquella que llegó antes
y que hoy al igual que tú ,se ha ido,
cuando me dio a escoger
y entre mi nada y tu ausencia,
te elegí a ti, aunque estés a la distancia.
¿ Por que tiene que ser así la ciega
del espigar de nuestros sentimientos? .
Ayer éramos tan dichosos tú y yo,
jugando como niños a las escondidas.
Pero hoy solo quedo yo, un loco solitario,
jugando en el tren mis dedos a la ruleta,
aquí junto al calor de mi hoguera,
quiero derramar mi ultimo suspiro,
aquí donde ayer soñé contigo
donde alcé un altar y te coloqué flores.
Ahora quiero dormir y soñar ese sueño.
Sebastian Dusalgi
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