Ramiro Balcaza
Poeta recién llegado
Como una flor que muere en las veredas,
un puente que emula una arteria de luciérnagas.
Seré un león que vuelve desde lo superfluo,
la llama mortuoria de la ilusión.
Amante
Usted que deja la vida por labios tibios
Y cabellos que luego serán letras y símbolos,
Amante, usted que viaja con la sangre ardiente,
¿Usted qué sabe del romanticismo y su muerte?
Usted que es sin duda la forma viva del arte,
la conciencia presente del instante.
Amante su obra es su propia aniquilación.
Si nos destruye el fuego somos la culpa de esa pasión,
somos la propiedad creadora de la ficción,
la auténtica y voraz ave de la imaginación.
Amante, el tiempo es un caudal infecundo.
Usted que no logra comprender
La forma más elevada del destino,
La suerte, el azar, el amor y la muerte.
un puente que emula una arteria de luciérnagas.
Seré un león que vuelve desde lo superfluo,
la llama mortuoria de la ilusión.
Amante
Usted que deja la vida por labios tibios
Y cabellos que luego serán letras y símbolos,
Amante, usted que viaja con la sangre ardiente,
¿Usted qué sabe del romanticismo y su muerte?
Usted que es sin duda la forma viva del arte,
la conciencia presente del instante.
Amante su obra es su propia aniquilación.
Si nos destruye el fuego somos la culpa de esa pasión,
somos la propiedad creadora de la ficción,
la auténtica y voraz ave de la imaginación.
Amante, el tiempo es un caudal infecundo.
Usted que no logra comprender
La forma más elevada del destino,
La suerte, el azar, el amor y la muerte.
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