Yolanda Roman
Poeta recién llegado
Amantes a puerta cerrada
En el silencio hemos sido amantes sin gloria alguna,
evitamos apadrinar las mentiras, auxiliar la hipocresía,
competir con las frivolidades que produce la incomunicación,
mientras se acordó que la eternidad, habitase bajo la piel
Cuidando de ser los verdugos a rostro descubierto del crepúsculo,
una predestinación de lo que sería el futuro en cáliz del ayer,
la validez de balancear los errores sin transgredir en lo ajeno,
así la distancia hiriera el vientre con la densa noche.
¿Por qué se abstienen los cultivos por la pereza? Siniestra dicha.
Quisiera calmar la curiosidad entre los puntos cardinales,
socorrer los árboles cuando son abatidos por manos enemigas
sin que hayan historias inconclusas, un amén por firma.
El sendero se hizo amigo de las sombras en terracota,
aunque se compusiese las nubes por la melancolía de nuestro ser,
ecuánime fue la respiración de la noche al desprenderse el frenesí,
cuando incongruente se aleja dejando el gemido en un responso.
Yolanda Román
© Derechos Reservados ® Marzo 21,2008