Hellen Cristy
Poeta adicto al portal
Fuimos dos amantes de amor eterno y perdido
grabado quedó el amor en nuestras memorias,
aunque en nosotros todo debe ser olvido
en los dos quedó escrita nuestra historia.
Entre tú y yo todo sabe a desolado
tenemos el frío del desamor, estamos sin aliento
sentimos el vacío en los brazos
pero nuestra historia es el alimento.
Nuestros corazones hoy están opacos, perdimos de amar el derecho,
nuestras almas viven tristes y desesperadas
pero sé que nadie ocupará nuestros lechos
porque en tu corazón y el mío se grabó nuestra morada.
Aquellas noches de locura ya son pasadas,
la vida duramente nos ha sentenciado
a que las entregas de tu alma y la mía queden olvidadas,
a la soledad sin esperanzas estamos condenados.
Nos carcome a ti y a mí el doloroso hastío
sabemos que amar nuevamente no podemos,
el correr implacablemente del tiempo como un cristalino río
es el único testigo de cómo nos queremos.
Seremos para siempre amantes eternos
aunque el destino implacable nos separó
pero a tu lado siempre en sueños duermo
en mi corazón vives tú, en el tuyo solo yo.
Sin desearlo nos tuvimos que dejar
que destino insensible, tan infiel
inconsolablemente solo nos queda llorar
ya que nunca más podemos volver.
Si es pecado ser amantes y entregarse
sentir como tu y yo un inmenso amor
¡Que dicha tan grande! ¡Que felicidad! entonces condenarse
y amarse para siempre como nosotros dos!.
Si a vivir separados nos condena el mundo
nos sentencian a ser infelices a sentirnos desconsolados,
¡Que absurdo! no imaginan que así se fortalece nuestro amor,
lo hace más grande, más profundo
la lejanía nos acerca, así es cuando más nos amamos.
Esta triste condena nos mutila
libidinosamente juzgan nuestro amor como pecado mortal,
certeramente entendemos que lo que nos quedó en la vida
son sentimientos inmensos que no tendrán final.
Ante la gente somos culpables y pecadores
pero Dios si nos perdonará él sabrá comprender,
se complace con los intensos y sinceros amores
por eso él creó puro y virginal al querer.
El mundo quiere manchar nuestro amor diáfano
pero no podrán apagar este leño, esta llama.
Dios hizo todo perfecto no hizo nada en vano,
no sufre nuestras humanas incomprensiones,
se regocija, en los que se aman.
Si para la gente este amor es prohibido y condenable
para Dios es hermoso porque preferimos el suplicio
de no tocarnos y negarnos a cometer pecado grabe
y solo debemos resultar inocentes ante su juicio....
Hellen Cristy
grabado quedó el amor en nuestras memorias,
aunque en nosotros todo debe ser olvido
en los dos quedó escrita nuestra historia.
Entre tú y yo todo sabe a desolado
tenemos el frío del desamor, estamos sin aliento
sentimos el vacío en los brazos
pero nuestra historia es el alimento.
Nuestros corazones hoy están opacos, perdimos de amar el derecho,
nuestras almas viven tristes y desesperadas
pero sé que nadie ocupará nuestros lechos
porque en tu corazón y el mío se grabó nuestra morada.
Aquellas noches de locura ya son pasadas,
la vida duramente nos ha sentenciado
a que las entregas de tu alma y la mía queden olvidadas,
a la soledad sin esperanzas estamos condenados.
Nos carcome a ti y a mí el doloroso hastío
sabemos que amar nuevamente no podemos,
el correr implacablemente del tiempo como un cristalino río
es el único testigo de cómo nos queremos.
Seremos para siempre amantes eternos
aunque el destino implacable nos separó
pero a tu lado siempre en sueños duermo
en mi corazón vives tú, en el tuyo solo yo.
Sin desearlo nos tuvimos que dejar
que destino insensible, tan infiel
inconsolablemente solo nos queda llorar
ya que nunca más podemos volver.
Si es pecado ser amantes y entregarse
sentir como tu y yo un inmenso amor
¡Que dicha tan grande! ¡Que felicidad! entonces condenarse
y amarse para siempre como nosotros dos!.
Si a vivir separados nos condena el mundo
nos sentencian a ser infelices a sentirnos desconsolados,
¡Que absurdo! no imaginan que así se fortalece nuestro amor,
lo hace más grande, más profundo
la lejanía nos acerca, así es cuando más nos amamos.
Esta triste condena nos mutila
libidinosamente juzgan nuestro amor como pecado mortal,
certeramente entendemos que lo que nos quedó en la vida
son sentimientos inmensos que no tendrán final.
Ante la gente somos culpables y pecadores
pero Dios si nos perdonará él sabrá comprender,
se complace con los intensos y sinceros amores
por eso él creó puro y virginal al querer.
El mundo quiere manchar nuestro amor diáfano
pero no podrán apagar este leño, esta llama.
Dios hizo todo perfecto no hizo nada en vano,
no sufre nuestras humanas incomprensiones,
se regocija, en los que se aman.
Si para la gente este amor es prohibido y condenable
para Dios es hermoso porque preferimos el suplicio
de no tocarnos y negarnos a cometer pecado grabe
y solo debemos resultar inocentes ante su juicio....
Hellen Cristy