Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
¡Gracia bendita!
despertar entre tus brazos,
con la desnudez de tu cuerpo,
amante, amada...
Resguardar tus sonrisas de niña,
convertidos en gemidos de mujer,
a entregarnos cada noche, cada día,
con preciado regalo que son tus suspiros,
¡Gracia bendita!
el mirarme en tus ojos,
dejando claro... amor puro,
con la calidez de tus abrazos,
las caricias en mi rostro...
Ven a mí... que os amo,
ven a mí en un hoy eterno,
al regar por siempre,
la semilla sembrada en tu corazón,
Tibias melodías,
con el viento susurrante,
que os grite mi sentir profundo,
para no perder el sendero...
Nacido de una pequeña mirada,
entre letras sublimes,
entre las musas nocturnas,
que os despiertan la pasión,
que aquí entre mis brazos,
te cobijarán cada día...
Que con un solo toque basta,
para confinarme enamorado,
de tus gestos y tus sonrisas,
con la piel bendita,
que arranca mis deseos...
¡Ámame!... ¡Ámame!
sin preguntas... con respuestas,
entonadas con el roce de mi mano,
cuando tus muslos sedosos,
me apasionan con ternura...
Cuando entre tu cuello,
encuentre el perfume del amor,
siendo tú mi Afrodita,
mi Dulcinea... mi Helena,
Siendo yo solamente lo que soy,
tu amante, tu amado...
eso es lo que soy...
por ti y para ti...
Con dulces lágrimas,
dejo este pergamino,
entre tus cabellera hermosa,
escrito en pétalos de rosa...
La rosa de mi secreto...
L.V.
despertar entre tus brazos,
con la desnudez de tu cuerpo,
amante, amada...
Resguardar tus sonrisas de niña,
convertidos en gemidos de mujer,
a entregarnos cada noche, cada día,
con preciado regalo que son tus suspiros,
¡Gracia bendita!
el mirarme en tus ojos,
dejando claro... amor puro,
con la calidez de tus abrazos,
las caricias en mi rostro...
Ven a mí... que os amo,
ven a mí en un hoy eterno,
al regar por siempre,
la semilla sembrada en tu corazón,
Tibias melodías,
con el viento susurrante,
que os grite mi sentir profundo,
para no perder el sendero...
Nacido de una pequeña mirada,
entre letras sublimes,
entre las musas nocturnas,
que os despiertan la pasión,
que aquí entre mis brazos,
te cobijarán cada día...
Que con un solo toque basta,
para confinarme enamorado,
de tus gestos y tus sonrisas,
con la piel bendita,
que arranca mis deseos...
¡Ámame!... ¡Ámame!
sin preguntas... con respuestas,
entonadas con el roce de mi mano,
cuando tus muslos sedosos,
me apasionan con ternura...
Cuando entre tu cuello,
encuentre el perfume del amor,
siendo tú mi Afrodita,
mi Dulcinea... mi Helena,
Siendo yo solamente lo que soy,
tu amante, tu amado...
eso es lo que soy...
por ti y para ti...
Con dulces lágrimas,
dejo este pergamino,
entre tus cabellera hermosa,
escrito en pétalos de rosa...
La rosa de mi secreto...
L.V.