luis mantilla
Poeta recién llegado
Sobre yacija inmensa
emerge figura desnuda,
colores que excitan,
labios de rojo aflicción y
un matiz de brisa de mañana,
piel bronceada
y tupé azafranados,
cierran las heridas
de varios amores fracasados;
desarropada sobre la duna del suite,
resbala la infiel
sobre cáscara clandestina,
mujer de otro
exhala adormecida
fragancia de una relación vedada,
no hay duda, no hay vacilación
¡Obstinada andanza!¡Cuánta pasión!
Siendo feroz felino,
a ella
mis garras empeñé;
acepté ser el segundo,
rehusando a mi orgullo,
¡Ineludible amor profundo!
Bastos mis dedos,
aferraban los arrabales
de su silueta,
mis pechos de carmín
excusa de sus labios,
labraba imagen erótica,
juramentos, promesas, muchos bríos,
¡Ardiente mujer exótica!
No hay quien niegue el cielo,
no hay quien juzgue los amantes,
¡Quién no amó a lo ajeno!
¡Quién no bebió de lo prohibido!
¡Perdón a los amantes!
El alma en su lugar,
el latido en su compás,
minutos que apremian y
un reloj que avisa,
mujer que deja de ser carne
y alardea buena esposa,
ni rastros de la pasión de antes,
amor, engaños, sombras y pasión,
¡Así son los amantes!
LUIS MANTILLA (LUMAN)
emerge figura desnuda,
colores que excitan,
labios de rojo aflicción y
un matiz de brisa de mañana,
piel bronceada
y tupé azafranados,
cierran las heridas
de varios amores fracasados;
desarropada sobre la duna del suite,
resbala la infiel
sobre cáscara clandestina,
mujer de otro
exhala adormecida
fragancia de una relación vedada,
no hay duda, no hay vacilación
¡Obstinada andanza!¡Cuánta pasión!
Siendo feroz felino,
a ella
mis garras empeñé;
acepté ser el segundo,
rehusando a mi orgullo,
¡Ineludible amor profundo!
Bastos mis dedos,
aferraban los arrabales
de su silueta,
mis pechos de carmín
excusa de sus labios,
labraba imagen erótica,
juramentos, promesas, muchos bríos,
¡Ardiente mujer exótica!
No hay quien niegue el cielo,
no hay quien juzgue los amantes,
¡Quién no amó a lo ajeno!
¡Quién no bebió de lo prohibido!
¡Perdón a los amantes!
El alma en su lugar,
el latido en su compás,
minutos que apremian y
un reloj que avisa,
mujer que deja de ser carne
y alardea buena esposa,
ni rastros de la pasión de antes,
amor, engaños, sombras y pasión,
¡Así son los amantes!
LUIS MANTILLA (LUMAN)