pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con el fuego encendido en la sangre
dos amantes danzan como delfines
en un mar de deseos libres se entregan
sin conciencia adictos caen en los encantos
que ofrece sin ley el amor bajo sábanas.
Fundidos los labios con demencia
son devorados con intensidad
despertando en cada beso
deseos furtivos en terreno ajeno.
El cielo escandalizado se estremece
ante el despliegue de pasión
que al demonio llena de envidia
por las promesas que quedan rotas .
Azotando la piel las caricias
desgarran a la cordura
se adueñan de pensamientos
que yacen bajo su yugo,
no hay mundo,no hay tiempo
o remordimiento alguno
que frene la entrega .
Estruendos de plena gloria ,
cuerpos bañados en pecado,
culminada la infame traición
vuelven a sus vidas sin temor
él ,a su castillo y con su reina
y ella a su reino junto a su señor .