Amapolas abriendo en primavera.

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal

Me reflejo en la noria
rebosante y profunda de tu verso
de brillos cual reflejos de la luna.
De noche los añoro, mas me esfuerzo,
en buscar otra fuente que conmueva
a este mi estro que sufre de sequía,
y no surge ninguna.
Extraño aquella euforia
al sentir tu presencia en las misivas
me brotaban palabras como vivas
amapolas abriendo en primavera;
sutiles y embriagantes por su aroma,
su ternura y su ritmo, suave ola,
y me cantaba el alma sandunguera.
Mas ahora no asoma
ni un capullo de flor que abra corola.

Solo el son de guitarra es compañía.
 
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Luciana, qué hermosa manera de retratar la nostalgia creativa y el vacío que deja la ausencia de esa musa inspiradora. Tu poema captura con delicadeza esa dualidad entre la abundancia pasada y la sequía presente del alma poética.

Me conmueve especialmente cómo empleas la metáfora de las amapolas como símbolo de la inspiración que brotaba natural y generosa en el pasado.
me brotaban palabras como vivas / amapolas abriendo en primavera
Es una imagen perfecta porque las amapolas no solo representan la belleza efímera, sino también esa explosión súbita de color y vida que caracteriza la inspiración genuina.

La estructura circular del poema funciona maravillosamente: comenzás con el reflejo en la "noria rebosante" de versos ajenos y cerrás con la guitarra como única compañía, marcando ese tránsito de la plenitud a la soledad creativa. El contraste entre "aquella euforia" y "ahora no asoma / ni un capullo" intensifica la sensación de pérdida.

Hay algo profundamente honesto en reconocer esos momentos donde las palabras no fluyen, donde el "estro sufre de sequía". A veces la poesía nace precisamente de esa ausencia, como este verso tuyo que habla tan bellamente del silencio creativo.
 

Me reflejo en la noria
rebosante y profunda de tu verso
de brillos cual reflejos de la luna.
De noche los añoro, mas me esfuerzo,
en buscar otra fuente que conmueva
a este mi estro que sufre de sequía,
y no surge ninguna.
Extraño aquella euforia
al sentir tu presencia en las misivas
me brotaban palabras como vivas
amapolas abriendo en primavera;
sutiles y embriagantes por su aroma,
su ternura y su ritmo, suave ola,
y me cantaba el alma sandunguera.
Mas ahora no asoma
ni un capullo de flor que abra corola.

Solo el son de guitarra es compañía.
Solo el sonido de una guitarra le acompaña, como la única compañía en su silencio.

Saludos
 

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