pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Observa con detenimiento mis ojos
que sin velo que los cieguen te miran,
si ves una lágrima cayendo no huyas
son mis sentimientos los que te hablan.
No te quedes en silencio cuando lloro
al son de los reproches que guardo,
no te disculpes si no estás de acuerdo
y vuelve a ti sin excusas, te lo imploro.
No temas si tus palabras me hieren
pues tu silencio mezquino me mata,
ten libertad de gritar lo que quieres
rompe ya el miedo y al valor desata.
Soy el libro que te cautivó con su portada,
soy aquella historia muda que anhelabas,
soy la niña que en tu pecho acurrucabas,
soy la mujer que en tu cama imaginabas.
Soy la piel ardiente que te hizo arder
soy la pasión transformada en mujer,
soy aquel sueño que no aspiramos tener
y soy aquellos versos que llegaste a creer.
Soy la que te amó sin desear amarte
soy la que destrozada logró encontrarte,
soy la que en tus brazos se siente desnuda
y soy la que a renunciar se niega testaruda.
que sin velo que los cieguen te miran,
si ves una lágrima cayendo no huyas
son mis sentimientos los que te hablan.
No te quedes en silencio cuando lloro
al son de los reproches que guardo,
no te disculpes si no estás de acuerdo
y vuelve a ti sin excusas, te lo imploro.
No temas si tus palabras me hieren
pues tu silencio mezquino me mata,
ten libertad de gritar lo que quieres
rompe ya el miedo y al valor desata.
Soy el libro que te cautivó con su portada,
soy aquella historia muda que anhelabas,
soy la niña que en tu pecho acurrucabas,
soy la mujer que en tu cama imaginabas.
Soy la piel ardiente que te hizo arder
soy la pasión transformada en mujer,
soy aquel sueño que no aspiramos tener
y soy aquellos versos que llegaste a creer.
Soy la que te amó sin desear amarte
soy la que destrozada logró encontrarte,
soy la que en tus brazos se siente desnuda
y soy la que a renunciar se niega testaruda.