Manuel Chocano
Poeta fiel al portal
He salido de mi propia tortura de sal y agonía,
rotos los lazos a la cárcel de compasión,
que durante tanto tiempo hicieron mi vida intratable.
Me convertí en un auto retrato vació, olvidado, ajeno;
en un masoquista, inherente a la tortura infringida,
temeroso de seguir el camino de este mar agitado.
Había olvidado la luz interna, apagada, muerta,
de los ideales formados con cimiento de tierra y árboles.
Irreconociendo de todas las características de lo que soy.
Lentamente todo era sangre, conmoción, muerte, depresión.
Rutina formulada para organización y orden.
Mi ser atrapado en el pasado nocivo de ojos inexpresivos.
La lluvia caía en un suelo árido que ya no mojaba.
La humedad era una fantasía fuera del mundo abstracto.
La realidad era una compañera que no dejaba soñar.
Lo único que me quedaba, el saber de algunos libros.
El estoicismo aprendido por años de desamor, decepción.
Mi núcleo integro, puro, limpio, vivo.
Mi revolución fue inesperadamente anunciada,
por el hiato poético, y una explicación pausada y lógica
por un nombre fuera de lo común en mis valles.
Soy libre de mi prisión interna, reclusión larga, patetica.
Dijo el poeta: Amar es hacer libre al que se ama,
Es combatir en una batalla contra si mismo y contra todo.
Hoy soy , no existe el miedo.
He reencontrado en ti, el hombre que fui,
y he de permanecer vivo en tus ojos,
para adueñarnos absolutamente del siempre y el nunca.
(Tu rostro enmarcado en el respaldo de una mecedora.)
rotos los lazos a la cárcel de compasión,
que durante tanto tiempo hicieron mi vida intratable.
Me convertí en un auto retrato vació, olvidado, ajeno;
en un masoquista, inherente a la tortura infringida,
temeroso de seguir el camino de este mar agitado.
Había olvidado la luz interna, apagada, muerta,
de los ideales formados con cimiento de tierra y árboles.
Irreconociendo de todas las características de lo que soy.
Lentamente todo era sangre, conmoción, muerte, depresión.
Rutina formulada para organización y orden.
Mi ser atrapado en el pasado nocivo de ojos inexpresivos.
La lluvia caía en un suelo árido que ya no mojaba.
La humedad era una fantasía fuera del mundo abstracto.
La realidad era una compañera que no dejaba soñar.
Lo único que me quedaba, el saber de algunos libros.
El estoicismo aprendido por años de desamor, decepción.
Mi núcleo integro, puro, limpio, vivo.
Mi revolución fue inesperadamente anunciada,
por el hiato poético, y una explicación pausada y lógica
por un nombre fuera de lo común en mis valles.
Soy libre de mi prisión interna, reclusión larga, patetica.
Dijo el poeta: Amar es hacer libre al que se ama,
Es combatir en una batalla contra si mismo y contra todo.
Hoy soy , no existe el miedo.
He reencontrado en ti, el hombre que fui,
y he de permanecer vivo en tus ojos,
para adueñarnos absolutamente del siempre y el nunca.
(Tu rostro enmarcado en el respaldo de una mecedora.)