Amar para ser amado

victorialozano

Poeta recién llegado
Amar para ser amado…
qué misterio tan inmenso.
Porque a veces uno entrega el alma
sin saber si volverá convertida en abrazo,
en mirada,
o en ese “quédate”
que salva silenciosamente la vida.

Amar no es solamente decir “te amo”.
Es aprender el idioma secreto del otro,
entender sus silencios,
besar sus heridas invisibles
y quedarse incluso cuando el mundo entero
enseña a huir.

Yo aprendí que amar
es mirar a alguien
y sentir que Dios puso un pedazo de cielo
justo delante de tus ojos.

Es encontrar refugio
en un pecho cansado.
Es tomar una mano
como quien sostiene algo sagrado.
Es temblar por miedo a perder
lo que más felicidad te dio en la vida.

Porque quien ama de verdad
no ama a medias.
Ama con el corazón abierto,
aunque eso signifique romperse.
Aunque duela.
Aunque existan noches
donde el recuerdo pese más que el cuerpo.

Y aun así…
seguimos amando.

Porque el amor verdadero
no nace para ser perfecto;
nace para ser eterno en el alma.
Para quedarse viviendo en cada canción,
en cada calle,
en cada lágrima escondida antes de dormir.

Amar para ser amado
es dar lo mejor de uno
sin garantías.
Es decir:
“aquí tienes mi corazón,
cuídalo aunque el mundo sea cruel.”

Y qué valiente es quien ama así…
qué inmensamente valiente.

Porque hay personas
que pasan la vida entera
sin sentir algo real.
Sin mirar a alguien y pensar:
“si esta persona desaparece,
una parte de mí se apaga.”

Pero cuando el amor llega de verdad,
todo cambia.
Hasta el dolor tiene sentido.
Hasta las despedidas enseñan.
Hasta las lágrimas parecen rezos.

Y entonces entiendes
que amar también es agradecer.
Agradecer por cada abrazo,
por cada risa compartida,
por cada segundo donde dos almas
se encontraron en medio del caos del mundo.

Porque ser amado
no significa que nunca te fallen.
Significa que alguien,
aun viendo tus cicatrices,
decide quedarse.

Y eso…
eso vale más que cualquier riqueza.

Así que ama.
Ama intensamente.
Ama bonito.
Ama como si cada abrazo pudiera ser el último.
Como si cada “te amo”
fuera una oración enviada al cielo.

Porque al final de todo,
cuando pase el tiempo,
cuando el ruido del mundo se apague,
lo único que verdaderamente quedará
será el amor que dimos
y el amor que fuimos capaces de despertar
en otro corazón.
 
este poema está muy lindo y interesante hay una parte que me gustó mucho
Porque ser amado
no significa que nunca te fallen.
Significa que alguien,
aun viendo tus cicatrices,
decide quedarse.

Y eso…
eso vale más que cualquier riqueza.

Así que ama.
Ama intensamente.
Ama bonito.
Ama como si cada abrazo pudiera ser el último.
Como si cada “te amo”
fuera una oración enviada al cielo.

Porque al final de todo,
cuando pase el tiempo,
cuando el ruido del mundo se apague,
lo único que verdaderamente quedará
será el amor que dimos
y el amor que fuimos capaces de despertar
en otro corazón
 
¡El amor!, A mí me gusta verlo como un ser autónomo, a veces lo miro como a un niño descansando dormido junto a un pozo porque se ha cansado de perseguir mariposas, otras lo veo como un fortachón descarado, capaz de levantar el mundo. De todas formas hay una cita de Nietzsche que viene al pelo a tu poema.
«No es que amemos la vida porque estemos acostumbrados a vivir, sino porque estamos acostumbrados a amar».
Me ha gustado, Saludos.
 
Última edición:
Amar para ser amado…
qué misterio tan inmenso.
Porque a veces uno entrega el alma
sin saber si volverá convertida en abrazo,
en mirada,
o en ese “quédate”
que salva silenciosamente la vida.

Amar no es solamente decir “te amo”.
Es aprender el idioma secreto del otro,
entender sus silencios,
besar sus heridas invisibles
y quedarse incluso cuando el mundo entero
enseña a huir.

Yo aprendí que amar
es mirar a alguien
y sentir que Dios puso un pedazo de cielo
justo delante de tus ojos.

Es encontrar refugio
en un pecho cansado.
Es tomar una mano
como quien sostiene algo sagrado.
Es temblar por miedo a perder
lo que más felicidad te dio en la vida.

Porque quien ama de verdad
no ama a medias.
Ama con el corazón abierto,
aunque eso signifique romperse.
Aunque duela.
Aunque existan noches
donde el recuerdo pese más que el cuerpo.

Y aun así…
seguimos amando.

Porque el amor verdadero
no nace para ser perfecto;
nace para ser eterno en el alma.
Para quedarse viviendo en cada canción,
en cada calle,
en cada lágrima escondida antes de dormir.

Amar para ser amado
es dar lo mejor de uno
sin garantías.
Es decir:
“aquí tienes mi corazón,
cuídalo aunque el mundo sea cruel.”

Y qué valiente es quien ama así…
qué inmensamente valiente.

Porque hay personas
que pasan la vida entera
sin sentir algo real.
Sin mirar a alguien y pensar:
“si esta persona desaparece,
una parte de mí se apaga.”

Pero cuando el amor llega de verdad,
todo cambia.
Hasta el dolor tiene sentido.
Hasta las despedidas enseñan.
Hasta las lágrimas parecen rezos.

Y entonces entiendes
que amar también es agradecer.
Agradecer por cada abrazo,
por cada risa compartida,
por cada segundo donde dos almas
se encontraron en medio del caos del mundo.

Porque ser amado
no significa que nunca te fallen.
Significa que alguien,
aun viendo tus cicatrices,
decide quedarse.

Y eso…
eso vale más que cualquier riqueza.

Así que ama.
Ama intensamente.
Ama bonito.
Ama como si cada abrazo pudiera ser el último.
Como si cada “te amo”
fuera una oración enviada al cielo.

Porque al final de todo,
cuando pase el tiempo,
cuando el ruido del mundo se apague,
lo único que verdaderamente quedará
será el amor que dimos
y el amor que fuimos capaces de despertar
en otro corazón.
El amor verdadero implica una entrega total y sin garantías.
Es algo sagrado.

Saludos
 

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