Amar ya no tiene emoción

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
No sabía recordar su paso en el amor
y decidió dejarlo todo en el camino,
escondió un beso dulce en el rincón
y después no volvió a juntarlos el destino.

Las rosas son un ramo algo seco en un jarrón,
la pasión una segunda temporada en Netflix,
hoy ni las agujas quieren caminar en el reloj
y hay vacantes para un experto del aeróbic.

¿A quién le reclamamos cuando nos enamoramos?
¿a quién le decimos que ya no hay fe para el amor?
bandera blanca para los que con brazos cruzados
le hacen señal de la cruz al corazón y se va lo mejor.

No confió en ningún partido de medio ver
y prefirió mirar la nieve en las montañas,
aunque en el valle exista un sol para crecer
prefirió mirar las nubes como hermanas.

Sacó un abrazo del refrigerador y lo puso a fuego lento,
esta razón de amar ya no tiene motor,
ni se queda fija la tinta en el juramento
de amar hasta morir, lo peor es mejor.

Las costuras se dibujan grises en su corazón,
el hombre a quien quería resultó no ser un Adán
al que la costilla de esta Eva merecía,
nunca falta un tal por cuál
que se cree Adonis y no llega a galán de mediodía.

¿A quién le reclamamos cuando no nos merecemos?
¿a quién le devolvemos de esta piel los huesos?
bandera negra para los que juegan con un amor
y lo mandan a guardar cuando se desabrocha un botón.

Te regalo estas letras tristes a ti
que mi amor nunca te mereciste.
 
No sabía recordar su paso en el amor
y decidió dejarlo todo en el camino,
escondió un beso dulce en el rincón
y después no volvió a juntarlos el destino.

Las rosas son un ramo algo seco en un jarrón,
la pasión una segunda temporada en Netflix,
hoy ni las agujas quieren caminar en el reloj
y hay vacantes para un experto del aeróbic.

¿A quién le reclamamos cuando nos enamoramos?
¿a quién le decimos que ya no hay fe para el amor?
bandera blanca para los que con brazos cruzados
le hacen señal de la cruz al corazón y se va lo mejor.

No confió en ningún partido de medio ver
y prefirió mirar la nieve en las montañas,
aunque en el valle exista un sol para crecer
prefirió mirar las nubes como hermanas.

Sacó un abrazo del refrigerador y lo puso a fuego lento,
esta razón de amar ya no tiene motor,
ni se queda fija la tinta en el juramento
de amar hasta morir, lo peor es mejor.

Las costuras se dibujan grises en su corazón,
el hombre a quien quería resultó no ser un Adán
al que la costilla de esta Eva merecía,
nunca falta un tal por cuál
que se cree Adonis y no llega a galán de mediodía.

¿A quién le reclamamos cuando no nos merecemos?
¿a quién le devolvemos de esta piel los huesos?
bandera negra para los que juegan con un amor
y lo mandan a guardar cuando se desabrocha un botón.

Te regalo estas letras tristes a ti
que mi amor nunca te mereciste.
Creo que nunca reclamamos cuando nos enamoramos, si no cuando no tenemos eco a nuestro latido o simplemente nuestros senderos divergen.
Me agrado la lectura.
Saludos
 
Muchas tristeza en este poema de desamor, interrogantes que
nos hacemos desde la duda, desde la desilusión, me gustó mucho
esta inspiración tuya Roberto, has sabido darle el quebranto de
un alma decepcionada de amar. Gracias por compartirla. Te beso
con todo mi cariño apretado en tus mejillas.
 

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