Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amargas las yerbas fueron
un tiempo de risas rotas,
un camino de derrotas
que mis ojos percibieron.
Malevos no me quisieron
los labios que ayer besaba
y soñando que soñaba
en el sueño se perdieron.
Al son de mis cobardías
y a un paso de mi costado
llega un sol desaseado
ensuciándome los días.
-Al momento me perdías
entre oscuros callejones
que no saben de canciones
con sabor a poesías-.
Mi mano ya no es tu mano:
es dolor y deserciones,
es la piel de mis pasiones
en un te quiero lejano;
es el cetro soberano
y la ruina más plebeya,
unas veces me degüella
y otras pierde lo que gano.
Amargas las yerbas fueron
un tiempo de risas rotas,
un camino de derrotas
que mis ojos percibieron.
Malevos no me quisieron
los labios que ayer besaba
y soñando que soñaba
en el sueño se perdieron.
un tiempo de risas rotas,
un camino de derrotas
que mis ojos percibieron.
Malevos no me quisieron
los labios que ayer besaba
y soñando que soñaba
en el sueño se perdieron.
Al son de mis cobardías
y a un paso de mi costado
llega un sol desaseado
ensuciándome los días.
-Al momento me perdías
entre oscuros callejones
que no saben de canciones
con sabor a poesías-.
Mi mano ya no es tu mano:
es dolor y deserciones,
es la piel de mis pasiones
en un te quiero lejano;
es el cetro soberano
y la ruina más plebeya,
unas veces me degüella
y otras pierde lo que gano.
Amargas las yerbas fueron
un tiempo de risas rotas,
un camino de derrotas
que mis ojos percibieron.
Malevos no me quisieron
los labios que ayer besaba
y soñando que soñaba
en el sueño se perdieron.