
Amargo…
Terminó el tiempo en el reloj de arena y lo daré vuelta
podrás verlo y la hora dirá la verdad… ¡cuanto te amé!
Volátil es tu espuma lisonjera y de eso nada queda…
Nunca sentiste lo áspero de mi sufrimiento al dejarme.
Fui sincero y mi mano fue destructiva por hacer bien,
pluma de mi empeño, por escribir un amargo poema.
A quien lo entienda claro y para el que no ¡difuso!
no escribo nada para mí, lo entrego azul al amante.
Cuesta a veces entender las letras del amor herido,
en suposiciones sobrepuestas y perfectas al crítico…
Antes de llegar al verso… ¡hubo mucho dolor!
Ramiro Deladanza
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