Amarillo alegre de los parques
Desde las lejanas montañas de mi vida te escribo,
Sintiendo esta pena que me vuelve tan vacío,
Motivado, por la razón pura de mi existencia,
Clamando a gritos que no te desvanezcas.
Caminando fui hasta llegar no se a donde.
Vestido entre lágrimas y risas,
Poniéndole a las rosas el perfume
Con el que a tu vuelta, se pierde a la distancia.
Pero nunca de mis labios
Escucharás algún reproche;
Púes entre canticos de pasión y odio
Me la paso, escribiendo tu nombre.
Clamo, por tus noches olvidadas
Y rezo porque no se escapen.
Tendido en el horizonte de mi pasos,
Muerto en vida por tus noches.
Embriago mis madrugadas en tus sueños
Y lleno de locura voy gritando:
Regresa a mi lado dulce vida mía
Y dale sentido de nuevo a mis cantos.
Y vete, pues cansadas mis manos están de soportarte;
Y vete, porque cuando menos lo desees,
El verbo, se convertirá en hombre.
Desde las lejanas montañas de mi vida te escribo,
Sintiendo esta pena que me vuelve tan vacío,
Motivado, por la razón pura de mi existencia,
Clamando a gritos que no te desvanezcas.
Caminando fui hasta llegar no se a donde.
Vestido entre lágrimas y risas,
Poniéndole a las rosas el perfume
Con el que a tu vuelta, se pierde a la distancia.
Pero nunca de mis labios
Escucharás algún reproche;
Púes entre canticos de pasión y odio
Me la paso, escribiendo tu nombre.
Clamo, por tus noches olvidadas
Y rezo porque no se escapen.
Tendido en el horizonte de mi pasos,
Muerto en vida por tus noches.
Embriago mis madrugadas en tus sueños
Y lleno de locura voy gritando:
Regresa a mi lado dulce vida mía
Y dale sentido de nuevo a mis cantos.
Y vete, pues cansadas mis manos están de soportarte;
Y vete, porque cuando menos lo desees,
El verbo, se convertirá en hombre.