Ro13
Poeta recién llegado
¿Por qué vuelan las aves?
Baten sus alas en armoniosa danza;
surcan los cielos, se elevan, cantan
y descienden, caminan (¡cómo si nada!)
en el suelo que pisan los mortales.
Tú nunca estuviste, ¡créelo! Es verdad.
Siempre permaneciste intangible, invisible,
incognoscible a mis sentidos.
Te dibujé un halo de no-humanidad
y te situé en el rango de lo onírico.
Pero no eras tú, nunca lo fuiste.
En todo momento fue la persona que inventé,
que necesito, que está oculta en mi ser
y que proyecté (perdóname) en tu cuerpo,
en ti, en lo que eres.
Deja de leer ya, ahora.
Ciérralo, deja que se desborde.
Esto no es para ti, sino para mí
y para ti, que todo rompes -nada oyes.
Yo te veo volar, y sé que no es fácil.
La vida duele, como las caricias y las hojas
y de todo te preocupas, ¡y nada importa!
Somos jóvenes, aún quedan muchas personas,
muchas horas a quienes decepcionar.
Inmóvil, fija, callada, te quiero olvidar.
Pero no es a ti, sino a este sentimiento
que se aferra (¡patético!),
que espera (¿lo real?).
...
¿Yo? Me despierto, miro la hora.
Asqueado, giro el cuello, bostezo.
Hay muchas personas a quienes hacer reír.
Y me convenzo de que nada de esto es cierto.
Baten sus alas en armoniosa danza;
surcan los cielos, se elevan, cantan
y descienden, caminan (¡cómo si nada!)
en el suelo que pisan los mortales.
Tú nunca estuviste, ¡créelo! Es verdad.
Siempre permaneciste intangible, invisible,
incognoscible a mis sentidos.
Te dibujé un halo de no-humanidad
y te situé en el rango de lo onírico.
Pero no eras tú, nunca lo fuiste.
En todo momento fue la persona que inventé,
que necesito, que está oculta en mi ser
y que proyecté (perdóname) en tu cuerpo,
en ti, en lo que eres.
Deja de leer ya, ahora.
Ciérralo, deja que se desborde.
Esto no es para ti, sino para mí
y para ti, que todo rompes -nada oyes.
Yo te veo volar, y sé que no es fácil.
La vida duele, como las caricias y las hojas
y de todo te preocupas, ¡y nada importa!
Somos jóvenes, aún quedan muchas personas,
muchas horas a quienes decepcionar.
Inmóvil, fija, callada, te quiero olvidar.
Pero no es a ti, sino a este sentimiento
que se aferra (¡patético!),
que espera (¿lo real?).
...
¿Yo? Me despierto, miro la hora.
Asqueado, giro el cuello, bostezo.
Hay muchas personas a quienes hacer reír.
Y me convenzo de que nada de esto es cierto.