Birbiloke
Poeta adicto al portal
Cuando llega la calma
nada que perdonar
soy ciego en mis virtudes
y verdugo en mis defectos.
Aún, siendo el cielo más allá
lloran los pájaros
lo incierto desconocido
y amedrentan sus pasos
terribles del miedo.
Jóvenes somos
demasiado jóvenes
para tener la palabra
en boca encendida.
Sino hay esperanza
de amar otra vez
nuestros cuerpos.
Déjame ir
...no quiero,
debo partir
...no puedo.
La calle anda borracha y temo
un sepulcro venturoso
cerrando sus puertas
en un bosque lleno de almas.
Y les meterá fuego
al ágora de un silencio.
nada que perdonar
soy ciego en mis virtudes
y verdugo en mis defectos.
Aún, siendo el cielo más allá
lloran los pájaros
lo incierto desconocido
y amedrentan sus pasos
terribles del miedo.
Jóvenes somos
demasiado jóvenes
para tener la palabra
en boca encendida.
Sino hay esperanza
de amar otra vez
nuestros cuerpos.
Déjame ir
...no quiero,
debo partir
...no puedo.
La calle anda borracha y temo
un sepulcro venturoso
cerrando sus puertas
en un bosque lleno de almas.
Y les meterá fuego
al ágora de un silencio.