Teo Moran
Poeta fiel al portal
A veces decir un te amo no es suficiente.
Hoy ya sé que hay días que sin esperar nada
una caricia fortuita nos llena el alma
y hace prender con su fuego el corazón,
como dos manos se unen y todo sucede:
El rotar del mundo es un mero ademán
en la locuaz partitura de dos latidos
que por culpa del destino se encontraron
y de esas dos notas dulces surgió el amor,
tal como una ola alcanzó inesperadamente
el murmullo de dos bocas sedientas,
como dos miradas sin mirar se encuentran
y la luz los inunda con su esplendor;
porque ser parte de tus pensamientos,
aunque sea solo para albergar esperanza
hace que quiera dar sentido al pasado
y lo redima con cada uno de tus besos,
que el presente sea debate de tormentas
y el futuro un plácido día de domingo…
¡Bien sabes que me aburro hasta de mí mismo!
A veces decir un te amo no es suficiente.
Miro absorto el universo que dejas tras de ti,
la silueta sinuosa de tu sombra infinita
que intento alcanzar con las yemas de mis dedos,
pero te haces espesura en el campo otoñal
y todos los caminos nuevos que recorres
me descuelgan de las barandas del abismo,
mas caigo precipitadamente del horizonte
con los brazos extendidos y abiertos,
y solo soy ave de paso que tras el verano
se refugia en el sol que hay dentro de tu corazón;
intento alcanzar aquellas cumbres veladas
por donde el águila dejó su sombra impresa,
por aquella cima que nos separa a los lejos,
y es verdad que la vestimenta no hace al monje,
que nuestras ropas ajadas están en desuso
y que aún intento que entiendas que te amo
sin pasado y sin ni siquiera un futuro,
hoy, mi amor, tu presente es mi mañana
cada vez que me levanto recordando tu risa,
y aunque a ti te resulten estas palabras vacías,
que estas te suenen siempre a lo mismo,
sé que es por mi culpa, que todo es por mi culpa.
Quisiera a veces, cuando te digo cuanto te amo,
que veas dentro de mis ojos el azul infinito,
quiero que oigas en el mayor de los silencios
la feliz melodía que dentro de mí nace
cuando me alcanza tu dulce recuerdo,
quiero que veas el dibujo que mis latidos pintan
al verte sonreír cuando de mis labios,
en un susurro pronuncia tu dulce nombre.
A veces decir un te amo no es suficiente.
¿Cómo mostrarte el reflejo de tu ausencia
en los pragmáticos soliloquios del alma,
cómo verter más hojas otoñales sobre tu sombra
cuando solo soy un loco enamorado que arde
y muere cada vez que dice cuanto te ama?
¡Lo creas o no, amarte para mí es suficiente!
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