Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desfallece la calma vespertina
y caen, al unísono, tus prendas.
Tus oasis, tus cúspides y sendas
dibujan un edén que me fascina.
y caen, al unísono, tus prendas.
Tus oasis, tus cúspides y sendas
dibujan un edén que me fascina.
Un místico deseo nos ilumina
el sigilo del lecho en que me ofrendas,
a través de los idus y calendas,
tu pasión más sinuosa y femenina.
Cuando aún hay sendero entre el instante
y la hora que la piel nos alucina
mi soneto acaricia tu rutina,
haciéndote sentir bella y mutante;
pues como ayer, mañana, ante tu amante,
vas a erguirte, desnuda y ambarina.
el sigilo del lecho en que me ofrendas,
a través de los idus y calendas,
tu pasión más sinuosa y femenina.
Cuando aún hay sendero entre el instante
y la hora que la piel nos alucina
mi soneto acaricia tu rutina,
haciéndote sentir bella y mutante;
pues como ayer, mañana, ante tu amante,
vas a erguirte, desnuda y ambarina.
Última edición: