Kimbisero
Cuerpo de errantes figuras etéreas (Tm)
Amé su cuerpo lastimado
besé una a una sus heridas
bebí sus lágrimas ya secas
arranqué de su boca los gemidos
de un alma atormentada en la desdicha.
Sus ojos trémulos se fijaron a los míos
la suavidad de su piel se aferró a mi deseo
que en la obscuridad de 4 paredes
y bajo un oleaje de sábanas
trascendió a ser también el suyo.
Su tez de nube y seda me sirvió
para cultivar suaves mordidas
sus uñas araron mi espalda
para sembrar en mi sangre
un instante para toda la vida.
El eco de sus jadeos derrumbó
el mundo que afuera aún giraba
sus piernas encarcelaban al pudor
mientras la lujuria decapitaba
a la prudencia que nos reprimía.
Nos entregamos al pecado
de disfrutarnos en lo prohibido
y en la gloria del clímax
nos atrevimos a alcanzar un cielo
que ameritaba la redención
de uno que otro remordimiento.