Noah
Poeta asiduo al portal
DEDICADO A LUDMILA, MUSA INSPIRADORA DE MELANCÓLICOS, DISCRETA CONSEJERA Y BUENA AMIGA. EL RECONOCIMIENTO RECIBIDO POR ESTE POEMA HA SIDO GRACIAS A ELLA, QUE SUPO ESTAR EN EL MOMENTO PRECISO EN EL LUGAR ADECUADO. GRACIAS, LUD.
¿Qué me pasa, Doctora?
Hoy la vida me dijo welcome
a base de golpes con la mano abierta.
Duele.
Y yo que no atisbo quietud de amaneceres
contraigo enfermedades venéreas en mi aliento.
Ágape de hecatombes tumban ajenas coyunturas,
amaneradas.
Si no te basta con mis cientos
ahí vayan oníricos holocaustos.
Ingrato.
Póquer a las doce.
Tarde, mas llega, Freud de perfil difuso.
Calzoncillos sobre pantalón
y al cuello el mantel a cuadros de la vecina. La preciosa vecina.
- ¿Un nuevo disfraz, Freud?
- No. Es mi Superyó.
-
Soñé levaduras fermentándome los escabeles
donde me arrodillo ante la nube inconexa de vicisitudes.
- Eso es porque tu madre no te quería (exclama Freud)
-
- ¿Odias a tu madre?
- No.
- Pues deberías (insiste)
Nuevo huésped atiende la timba.
- ¡Bienvenido Nietzsche!
- Veo que están de moda los calzoncillos por fuera. ¿Otro disfraz?
- No. Es mi Superhombre.
- Ridículo.
- A Hitler le gusta.
- Hitler es un asesino.
- Pero es por culpa de su madre (interrumpe Freud)
-
Abarco la grandiosidad del universo
con la punta de un alfiler.
Mañana lloverá cieno.
Devoro un antes y un después
que tiñen de amargura el agua baída de mi rostro.
¿Lágrimas?
No. Crepuscular ácido gotea
mercando rubí en azarosas mejillas.
Último invitado golpea la puerta.
Sin disfraz.
¿Sin disfraz?
Extraño.
- Adelante Sófocles.
- He de confesar que estoy enamorado de mi madre.
(La madre que lo parió)
- Tu madre es la culpable de todo (Freud)
- Quizá tendrá al Superhombre en sus entrañas (Nietzsche)
El juego se desarrolla sobre cauces inesperados, insospechados, dúctiles e irreductibles.
Sófocles brama victorioso con póquer de reyes (Edipos)
- ¿Eureka? No hasta dentro de dos siglos.
En lo intempestivo de la umbra
remanece inalterado el helenismo.
Amarando grácil mariposear,
derretido deterioro frustra los intentos por poseerme.
Dejo de intentarlo.
No sino moldear gelatinoso pasado, pasadísimo,
miserias cóncavas de antaño,
hogaño paredón ejecutado,
otrora sentencia de muerte.
Concédeme brotar de mis carencias, Doctora.
Miénteme, engáñame, júrame que resucitaré esqueleto líbero,
y yo te creeré.
Amiga Doctora Freud,
he me aquí fiel destino,
potro de espesos ríos,
atolón encallado...
diablo guardián que sella los caminos.
¿Qué me pasa, Doctora?
Hoy la vida me dijo welcome
a base de golpes con la mano abierta.
Duele.
Y yo que no atisbo quietud de amaneceres
contraigo enfermedades venéreas en mi aliento.
Ágape de hecatombes tumban ajenas coyunturas,
amaneradas.
Si no te basta con mis cientos
ahí vayan oníricos holocaustos.
Ingrato.
Póquer a las doce.
Tarde, mas llega, Freud de perfil difuso.
Calzoncillos sobre pantalón
y al cuello el mantel a cuadros de la vecina. La preciosa vecina.
- ¿Un nuevo disfraz, Freud?
- No. Es mi Superyó.
-
Soñé levaduras fermentándome los escabeles
donde me arrodillo ante la nube inconexa de vicisitudes.
- Eso es porque tu madre no te quería (exclama Freud)
-
- ¿Odias a tu madre?
- No.
- Pues deberías (insiste)
Nuevo huésped atiende la timba.
- ¡Bienvenido Nietzsche!
- Veo que están de moda los calzoncillos por fuera. ¿Otro disfraz?
- No. Es mi Superhombre.
- Ridículo.
- A Hitler le gusta.
- Hitler es un asesino.
- Pero es por culpa de su madre (interrumpe Freud)
-
Abarco la grandiosidad del universo
con la punta de un alfiler.
Mañana lloverá cieno.
Devoro un antes y un después
que tiñen de amargura el agua baída de mi rostro.
¿Lágrimas?
No. Crepuscular ácido gotea
mercando rubí en azarosas mejillas.
Último invitado golpea la puerta.
Sin disfraz.
¿Sin disfraz?
Extraño.
- Adelante Sófocles.
- He de confesar que estoy enamorado de mi madre.
(La madre que lo parió)
- Tu madre es la culpable de todo (Freud)
- Quizá tendrá al Superhombre en sus entrañas (Nietzsche)
El juego se desarrolla sobre cauces inesperados, insospechados, dúctiles e irreductibles.
Sófocles brama victorioso con póquer de reyes (Edipos)
- ¿Eureka? No hasta dentro de dos siglos.
En lo intempestivo de la umbra
remanece inalterado el helenismo.
Amarando grácil mariposear,
derretido deterioro frustra los intentos por poseerme.
Dejo de intentarlo.
No sino moldear gelatinoso pasado, pasadísimo,
miserias cóncavas de antaño,
hogaño paredón ejecutado,
otrora sentencia de muerte.
Concédeme brotar de mis carencias, Doctora.
Miénteme, engáñame, júrame que resucitaré esqueleto líbero,
y yo te creeré.
Amiga Doctora Freud,
he me aquí fiel destino,
potro de espesos ríos,
atolón encallado...
diablo guardián que sella los caminos.
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