Yak Mercado
Poeta recién llegado
Quiero escribir el poema más hermoso del mundo,
la prosa de amor más visceral que se haya concebido,
un canto al deseo como jamás se ha visto,
promovía la pequeña luciérnaga para sus adentros.
Voló con una intermitencia cansina,
agotada, se postro a mi ventana pequeña lucecilla,
la tome dulcemente en mis manos,
la acerque lentamente a mi oído y escuche su intención.
-¡Quiero escribir el poema más hermoso del mundo!-
gritaba, mas No tengo inspiración alguna que me valga,
-Ah pequeña amiga alada, darte un consejo quisiera-
-Musitarte unos versos, pero me embarga la tristeza-
Voló entonces, no sin antes escuchar mi único consejo,
carente de experiencia, quizá con un poco de acierto,
-Busca dos destellos verdes como la esmeralda-
-Examina sus bellos pasos, te enamorara como a mí lo ha hecho-
No fue difícil encontrar a esa bella mujer pues eran ya
varios los que se arremolinaban para ver tan bello ser,
se abrió paso entre la muchedumbre de flores y colores,
temerosa de lo desconocido, firme con su intención.
Basto poco tiempo para que le embriagara tu perfume,
no paso una hora para que volara hacia el verde de tus ojos,
hizo un esfuerzo y te cobijo de la noche con su preciosa luz,
se había enamorado tanto como yo lo he hecho.
Desde ese día ha olvidado sus letras,
vive siendo un silencioso compañero entre plantas y a tu puerta,
finge indiferencia cuando le prestas atención,
vive de un amor alejado, de un amor pausado.
Es mi compañera de pesares esa bella luciérnaga.
Mi compañera de cantares, de promesas,
vivimos enamorados de Marcela,
danzamos al son que acompasa la luna
cuando en la tertulia canta ancestrales notas.
la prosa de amor más visceral que se haya concebido,
un canto al deseo como jamás se ha visto,
promovía la pequeña luciérnaga para sus adentros.
Voló con una intermitencia cansina,
agotada, se postro a mi ventana pequeña lucecilla,
la tome dulcemente en mis manos,
la acerque lentamente a mi oído y escuche su intención.
-¡Quiero escribir el poema más hermoso del mundo!-
gritaba, mas No tengo inspiración alguna que me valga,
-Ah pequeña amiga alada, darte un consejo quisiera-
-Musitarte unos versos, pero me embarga la tristeza-
Voló entonces, no sin antes escuchar mi único consejo,
carente de experiencia, quizá con un poco de acierto,
-Busca dos destellos verdes como la esmeralda-
-Examina sus bellos pasos, te enamorara como a mí lo ha hecho-
No fue difícil encontrar a esa bella mujer pues eran ya
varios los que se arremolinaban para ver tan bello ser,
se abrió paso entre la muchedumbre de flores y colores,
temerosa de lo desconocido, firme con su intención.
Basto poco tiempo para que le embriagara tu perfume,
no paso una hora para que volara hacia el verde de tus ojos,
hizo un esfuerzo y te cobijo de la noche con su preciosa luz,
se había enamorado tanto como yo lo he hecho.
Desde ese día ha olvidado sus letras,
vive siendo un silencioso compañero entre plantas y a tu puerta,
finge indiferencia cuando le prestas atención,
vive de un amor alejado, de un amor pausado.
Es mi compañera de pesares esa bella luciérnaga.
Mi compañera de cantares, de promesas,
vivimos enamorados de Marcela,
danzamos al son que acompasa la luna
cuando en la tertulia canta ancestrales notas.