Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
A ti
¡Ah, qué delicadas palabras
quisieran cabalgar subidas
a lomos del viento,
saltar mares y montañas
y besarte lejana,
luz de piel entreabierta.
Ah, qué atrevidas palabras
quisieran romper el espacio infiel
de una distancia,
senda del espejo en tu mirada!
En este mundo de frases heridas, dolidas,
de líneas oblicuas
y simientes sembradas,
sobrevive un sentimiento mayor, perfecto, justo.
El presente huele a vida nacida
de tu nombre,
a valle sembrado de almendros nevados
de ti misma,
flor entre las flores, mariposa de colores.
Me dices: gracias,
y mi pluma emerge como abeja laboriosa
con una firme misión, único fin:
tocar con mi aliento tus ojos negros,
tulipanes dormidos.
¡Ah, qué delicadas palabras
quisieran cabalgar subidas
a lomos del viento,
saltar mares y montañas
y besarte lejana,
luz de piel entreabierta.
Ah, qué atrevidas palabras
quisieran romper el espacio infiel
de una distancia,
senda del espejo en tu mirada!
En este mundo de frases heridas, dolidas,
de líneas oblicuas
y simientes sembradas,
sobrevive un sentimiento mayor, perfecto, justo.
El presente huele a vida nacida
de tu nombre,
a valle sembrado de almendros nevados
de ti misma,
flor entre las flores, mariposa de colores.
Me dices: gracias,
y mi pluma emerge como abeja laboriosa
con una firme misión, único fin:
tocar con mi aliento tus ojos negros,
tulipanes dormidos.
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