cristina bajo
Poeta asiduo al portal
Fluye por mis venas tu recuerdo
aún cuando dudo si todo fue una quimera.
Estás tan tranquilo, tan insensible a mi dolor
que parece que aquellos diez años
fueron sólo un juego de mi mente.
Tú sí puedes ser mi amigo
y la mañana desgrana
una desviación semántica:
Amigos, ¿podemos ser amigos?
si yo sigo aspirando tu perfume,
embebiéndome en el avellana de tus ojos,
si tu sonrisa me lleva al abandono
y flojean mis piernas ante el roce de tus manos.
¿Podemos ser amigos?
Hoy quisiera desparecerte en mi memoria,
emborronar los recuerdos fascinados
por ecos ensoñadores y, en cambio,
estás ahí y sonríes
y me miras con dulzura
y te me antojas un monstruo despiadado.
Quizás llegará el día en que olvide
hasta que punto te he amado,
mientras no me busques,
no puedo someterme, no lo soporto.
aún cuando dudo si todo fue una quimera.
Estás tan tranquilo, tan insensible a mi dolor
que parece que aquellos diez años
fueron sólo un juego de mi mente.
Tú sí puedes ser mi amigo
y la mañana desgrana
una desviación semántica:
Amigos, ¿podemos ser amigos?
si yo sigo aspirando tu perfume,
embebiéndome en el avellana de tus ojos,
si tu sonrisa me lleva al abandono
y flojean mis piernas ante el roce de tus manos.
¿Podemos ser amigos?
Hoy quisiera desparecerte en mi memoria,
emborronar los recuerdos fascinados
por ecos ensoñadores y, en cambio,
estás ahí y sonríes
y me miras con dulzura
y te me antojas un monstruo despiadado.
Quizás llegará el día en que olvide
hasta que punto te he amado,
mientras no me busques,
no puedo someterme, no lo soporto.