cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entregar el alma al viento
es siempre presagio de sufrimiento,
cuando ves los cuervos volando
en derredor de tu sentir ceniciento;
usan mascaras discretas para después
hacer el daño.
Usurpan la simpatía, con astucia y melancolía
haciendo de sus disfraces, selectos antifaces
para cubrir tal cobardía,
llegan haciendo de la vida,
un teatro cual pantomima, ganando adictos
a su fiel tontería.
Esconden bien el arma, entre sus ropas tejidas
llenando de sonrisas, la noble algarabía
de sus tontos adeptos, pues con gran puntería
alistan la daga, que pronto será asesina.
¡ay! Líbrame de esos locos
Que llegan a robarme la vida,
Pues prefiero estar solo, antes, que con malas compañías.
es siempre presagio de sufrimiento,
cuando ves los cuervos volando
en derredor de tu sentir ceniciento;
usan mascaras discretas para después
hacer el daño.
Usurpan la simpatía, con astucia y melancolía
haciendo de sus disfraces, selectos antifaces
para cubrir tal cobardía,
llegan haciendo de la vida,
un teatro cual pantomima, ganando adictos
a su fiel tontería.
Esconden bien el arma, entre sus ropas tejidas
llenando de sonrisas, la noble algarabía
de sus tontos adeptos, pues con gran puntería
alistan la daga, que pronto será asesina.
¡ay! Líbrame de esos locos
Que llegan a robarme la vida,
Pues prefiero estar solo, antes, que con malas compañías.