José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pálida luna que mi mar floreces
rugido de ola meciéndome hacia la orilla,
filo de roca que me rompe contra el acantilado,
olor a sal son tus brisas.
Suspiro de amores me acompañan
en las laderas de albahaca,
el viento susurra a mis sueños,
mis sirenas cantando con ternura
con arpas de melodías compartidas
te acarician la piel suavemente, con ternura
como las cunas mecen a los duendes del bosque.
Soy calma serena,
brío de corcel cuando me enervan,
morada de dioses cuando el sol se acuesta conmigo
y dormimos juntos en el paraíso.
Soy divinidad, tengo mis dioses de barro,
muchos amores se deleitan en mí
soy magia y camino, estela y sonido
bruma y claridad, soy transparente.
no tengo doble filo, inmenso, lleno
de generosidad, lo más exótico
está conmigo.
Horizonte, cómplice mío, sé feliz,
vuela al infinito, canta como los jilgueros
en su cautividad;
y lléname de amor con la suavidad
de tu piel durante mi sueño cautivo,
entre mi línea y tu resplandor divino.