José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En las aguas del mar profundo, misterioso,
donde la oscuridad se mezcla con el brillo,
y el eco de tus sueños resuena en lo etéreo,
se encuentra el destino de un río dulce y claro.
Sus aguas serenas buscan al abrazo salado,
al pistilo de crema hidratado
una danza de contrastes, de fuerzas opuestas,
como dos amantes que se buscan sin descanso,
unidos por un lazo eterno, un pacto secreto.
Así soy yo, fragancia profunda, intensa y vasta,
guardián de historias antiguas, de secretos sin contar,
recibo con calma las caricias de tu río,
que en mi seno se pierde, se confunde, se funde.
En mi ser confluyen la fuerza y la quietud,
la pasión desbordante y la paz infinita,
soy el reflejo de tus anhelos más profundos,
el espejo donde encuentras tu verdad en el confín del firmamento.
En cada ola, en cada susurro, te hablo en silencio,
soy el pistilo que acoge tu corola, la abraza, la acaricia,
somos uno en esta danza eterna, en este fluir constante,
dos mundos que se encuentran, se entrelazan, se fusionan.