José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy prisionero de tu mirada
que me tiene atrapado
en un mundo de emociones encontradas.
Tus ojos son mi cárcel, pero también mi refugio,
en ellos encuentro la libertad y la condena,
la felicidad y la tristeza
que me embriaga y me envenena.
Soy el rehén de tus labios, de esa boca
que me roba el aliento y me sumerge
en un abismo de pasión desenfrenada.
Soy el prisionero de tu piel,
de ese cuerpo que me llama
y me acaricia con su suave calor.
Atado de pies y manos por el lazo de un amor
que me envuelve y me consume,
soy el cautivo de un deseo que me lleva al límite
de la piel y la vida.
Pero soy feliz de ser tu prisionero,
de ser tu cautivo, ser tu inventario
que seas mi éxtasis y la perdición
cada noche, cuando me cubres con tu cuerpo.