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Amor 130 : Yo soy montaña y tú lago

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Yo soy montaña y tú eres el lago
¿Dónde nos acoplamos, amada mía?
si tú transcurres sobre mí,
qué puedo hacer para detenerte.

Qué corazón amigo me ayudará
a solucionar este tránsito
de peces hambrientos,
deshumanizados, perdidos;
qué flor brillará conmigo dándome abrigo.

Quién será mi espejo
y el de la abeja que feliz vuela
por tu falda,
desconociendo el peligro
transportado por tu riada.

Anoche soñé contigo,
Dios fue mi testigo,
sombras de árboles lloraban por el camino,
las margaritas dormían en el prado
y tú, lago mío, ¿Dónde estabas?
te busqué y solo hallé vacío.

A pasos lentos, sin prisa,
busco el preludio de la mañana
agitando mi manto blanco,
acudo a tu encuentro.

Flor de mi mañana, quisiera decirte
que la luna llora conmigo
que mis flores mustias
han quedado sin tu armonía.

Hablé con el prado desconsolado,
me dijo que te habías ido por la ladera abajo,
sin despedirte, dejando besos amargos
y que tu amor transparente
habías dejado sobre las colinas
y el águila, había podido respirar tu halo de divinidad,
y sólo me he quedado
 
Última edición:


Yo soy montaña y tú eres el lago
¿Dónde nos acoplamos, amada mía?
si tú transcurres sobre mí,
qué puedo hacer para detenerte.

Qué corazón amigo me ayudará a solucionar este tránsito
de peces hambrientos, deshumanizados, perdidos;
qué flor brillará conmigo dándome abrigo.

Quién será mi espejo y el de la abeja que feliz vuela
por tu falda, desconociendo el peligro transportado
por tu riada.

Anoche soñé contigo, Dios fue mi testigo,
sombras de árboles lloraban por el camino,
las margaritas dormían en el prado
y tú, lago mío, ¿Dónde estabas?
te busqué y solo hallé vacío.

A pasos lentos, sin prisa,
busco el preludio de la mañana
agitando mi manto blanco,
acudo a tu encuentro.

Flor de mi mañana, quisiera decirte
que la luna llora conmigo
que mis flores mustias
han quedado sin tu armonía.

Hablé con el prado desconsolado,
me dijo que te habías ido por la ladera abajo,
sin despedirte, dejando besos amargos
y que tu amor transparente
habías dejado sobre las colinas
y el águila, había podido respirar tu halo de divinidad,
y sólo me he quedado
Dulce melodía.

Un abrazo fuerte
 


Yo soy montaña y tú eres el lago
¿Dónde nos acoplamos, amada mía?
si tú transcurres sobre mí,
qué puedo hacer para detenerte.

Qué corazón amigo me ayudará a solucionar este tránsito
de peces hambrientos, deshumanizados, perdidos;
qué flor brillará conmigo dándome abrigo.

Quién será mi espejo y el de la abeja que feliz vuela
por tu falda, desconociendo el peligro transportado
por tu riada.

Anoche soñé contigo, Dios fue mi testigo,
sombras de árboles lloraban por el camino,
las margaritas dormían en el prado
y tú, lago mío, ¿Dónde estabas?
te busqué y solo hallé vacío.

A pasos lentos, sin prisa,
busco el preludio de la mañana
agitando mi manto blanco,
acudo a tu encuentro.

Flor de mi mañana, quisiera decirte
que la luna llora conmigo
que mis flores mustias
han quedado sin tu armonía.

Hablé con el prado desconsolado,
me dijo que te habías ido por la ladera abajo,
sin despedirte, dejando besos amargos
y que tu amor transparente
habías dejado sobre las colinas
y el águila, había podido respirar tu halo de divinidad,
y sólo me he quedado

Bello poema, denota un dejo de nostalgia, por lo menos acentuado en la última estrofa.
Siempre grato pasar a leerte y dejar mi humilde huella.
Saludos y un fuerte abrazo hasta tu Málaga querida.
Alfredo
 


Yo soy montaña y tú eres el lago
¿Dónde nos acoplamos, amada mía?
si tú transcurres sobre mí,
qué puedo hacer para detenerte.

Qué corazón amigo me ayudará a solucionar este tránsito
de peces hambrientos, deshumanizados, perdidos;
qué flor brillará conmigo dándome abrigo.

Quién será mi espejo y el de la abeja que feliz vuela
por tu falda, desconociendo el peligro transportado
por tu riada.

Anoche soñé contigo, Dios fue mi testigo,
sombras de árboles lloraban por el camino,
las margaritas dormían en el prado
y tú, lago mío, ¿Dónde estabas?
te busqué y solo hallé vacío.

A pasos lentos, sin prisa,
busco el preludio de la mañana
agitando mi manto blanco,
acudo a tu encuentro.

Flor de mi mañana, quisiera decirte
que la luna llora conmigo
que mis flores mustias
han quedado sin tu armonía.

Hablé con el prado desconsolado,
me dijo que te habías ido por la ladera abajo,
sin despedirte, dejando besos amargos
y que tu amor transparente
habías dejado sobre las colinas
y el águila, había podido respirar tu halo de divinidad,
y sólo me he quedado
Enamorados y nostálgicos versos nos comparte tu inspiración amigo José, su vibrante y dulce romanticismo hace que esta bella música del vídeo nos llegue al último rinconcito del alma. Encantada de leerte, besos para ti con admiración y cariño....muááackssss
 
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