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Arde en mi pecho
el amor de tu clavel
leerte me satisface
verte sería todo un placer.
Estas aguas de abril
son caudales de pasión
momentos sublimes
acariciando la luz del sol.
Placer de ángeles
canto de ruiseñor
la ilusión de tu mirada
devorando mi cordura
encendiendo mi primavera de amor.
Entre recovecos
de mi excelsa existencia,
brillando la sonoridad de las brasas,
acariciando el candor húmedo
de tu brecha abierta
aunque no supe interpretar
me descoso por oír tu canto
de sirena.
En la noche profunda
o en los atardeceres de plata
cuando la grieta de la penumbra me abraza,
mientras el sol se despereza en tu plaza,
las farolas de mis ojos obnubilados
se introducen en la locura del agua,
recorrido visceral, platino, en mis entrañas.
Sal en mi piel
sed en mi vientre
tu llama me succiona
como los agujeros negros
a las galaxias.
Cuando la luna amanece desarreglada
y el sol se engalana navegaré por tus ríos
hasta tu patria, desembocadura imantada
estrellas embriagadas de nostalgia
llevadme con la gata, que esperando
está en su montaña.
Arde en mi pecho
el amor de tu clavel
leerte me satisface
verte sería todo un placer.
Estas aguas de abril
son caudales de pasión
momentos sublimes
acariciando la luz del sol.
Placer de ángeles
canto de ruiseñor
la ilusión de tu mirada
devorando mi cordura
encendiendo mi primavera de amor.
Entre recovecos
de mi excelsa existencia,
brillando la sonoridad de las brasas,
acariciando el candor húmedo
de tu brecha abierta
aunque no supe interpretar
me descoso por oír tu canto
de sirena.
En la noche profunda
o en los atardeceres de plata
cuando la grieta de la penumbra me abraza,
mientras el sol se despereza en tu plaza,
las farolas de mis ojos obnubilados
se introducen en la locura del agua,
recorrido visceral, platino, en mis entrañas.
Sal en mi piel
sed en mi vientre
tu llama me succiona
como los agujeros negros
a las galaxias.
Cuando la luna amanece desarreglada
y el sol se engalana navegaré por tus ríos
hasta tu patria, desembocadura imantada
estrellas embriagadas de nostalgia
llevadme con la gata, que esperando
está en su montaña.
Arde en mi pecho
el amor de tu clavel
leerte me satisface
verte sería todo un placer.
Estas aguas de abril
son caudales de pasión
momentos sublimes
acariciando la luz del sol.
Placer de ángeles
canto de ruiseñor
la ilusión de tu mirada
devorando mi cordura
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Entre recovecos
de mi excelsa existencia,
brillando la sonoridad de las brasas,
acariciando el candor húmedo
de tu brecha abierta
aunque no supe interpretar
me descoso por oír tu canto
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En la noche profunda
o en los atardeceres de plata
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mientras el sol se despereza en tu plaza,
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Sal en mi piel
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Cuando la luna amanece desarreglada
y el sol se engalana navegaré por tus ríos
hasta tu patria, desembocadura imantada
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está en su montaña.
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está en su montaña.