José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo la pasión de la noche,
mis ojos anhelan tu cuerpo desnudo
sublime desvelo.
Mis manos susurran que te pertenezco
en cada lágrima que lloro,
soy tu preciado regalo
la tormenta que origino en tu pecho.
Tú, la paz de mis estrellas ateridas
la luz que guía mis pasos perdidos
sol, luna, estrellas.. quiero tenerte conmigo
en esta noche de calma densa
donde no se oyen ni los suspiros.
Escucha, mis ojos sienten tu presencia,
mi sed te busca
en la penumbra ardiente
de esta habitación solitaria
como el vuelo de un halcón
cuando busca a su presa.
Ven, amor, necesito el remanso de paz
que me produce tu cauce,
ver erguida tu montaña puntiaguda
donde anidan las fresas
perderme entre el valle de tus senos
mirarte y suspirar sereno.
Corre, tráeme el cáliz de tu vida
absorbe mis sudores quiero penetrar
en tu torrente sanguíneo
me voy muriendo amor, de dicha , de gozo
en este instante supremo donde ver a Dios
es un encanto, desafiando mares embravecidos
para que vuelva la paz a las olas.
Ámame como si fuese la última vez
dámelo todo hasta vaciarte
quiero morir en tus veredas
dibujando un amor intenso, profundo.
Yo te amaré para verte volar alto, bella
para serpentear cuan madreselva
por tus ríos, valles…
y hacerte volar
como lo hacen los cometas.