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Me muerdo los labios en silencio
adhiriendo el dulce sabor de la pasión.
En cada beso
saboreo el azahar de almendro de tu boca
es la perdición de mi pistilo
el cielo enrojecido por la suavidad de tus caricias.
El invierno se convierte en primavera
en nuestro rincón.
En mi ser arde un fuego de melena de hoguera
piel que se entrega, desnuda, en tus manos
caricia envuelta en tus dedos de seda
mordiendo mis labios en besos de menta.
En tu boca, abril se torna lienzo destellante
tela hiriendo mis sentidos
convulsionando la belleza de este álgido momento.
Fragancia de suspiros, melancolía del aire
susurrando secretos al viento
ternura y locura desmedida,
belleza de estanque donde se refleja la bóveda
de mi pasión armónica.
Soy el abril que se derrama
en tu boca soñadora
la vida palpita en esta travesía
en un mar de flores con su aura
Y tú, el fuego que en mí provoca
la ternura, la locura y el deseo.
Recorriendo la pradera de tu cuerpo
ese páramo yermo
que en vergel se va convirtiendo.
Soy la eterna ola que nos consume
en el vértigo donde tu vórtice de espuma sedienta de deseo
se desliza lentamente
como la brisa del fuego eterno.
Soy la llama que enciende tu frío con luz
el susurro en la noche que aclara tu cruz
un universo en el cual tú te adentras
donde el tiempo se pierde
y renaces entre mis sábanas tersas.
En cada estación soy el cauce de tu deseo
juntos tejemos versos en el lienzo del alma
uniendo nuestros mundos en una llama
de melancolía efímera en el aura transitoria.
Soy el abril que se despliega
como enredadera por tu piel
Y tú, quien me hace florecer.
Me muerdo los labios en silencio
adhiriendo el dulce sabor de la pasión.
En cada beso
saboreo el azahar de almendro de tu boca
es la perdición de mi pistilo
el cielo enrojecido por la suavidad de tus caricias.
El invierno se convierte en primavera
en nuestro rincón.
En mi ser arde un fuego de melena de hoguera
piel que se entrega, desnuda, en tus manos
caricia envuelta en tus dedos de seda
mordiendo mis labios en besos de menta.
En tu boca, abril se torna lienzo destellante
tela hiriendo mis sentidos
convulsionando la belleza de este álgido momento.
Fragancia de suspiros, melancolía del aire
susurrando secretos al viento
ternura y locura desmedida,
belleza de estanque donde se refleja la bóveda
de mi pasión armónica.
Soy el abril que se derrama
en tu boca soñadora
la vida palpita en esta travesía
en un mar de flores con su aura
Y tú, el fuego que en mí provoca
la ternura, la locura y el deseo.
Recorriendo la pradera de tu cuerpo
ese páramo yermo
que en vergel se va convirtiendo.
Soy la eterna ola que nos consume
en el vértigo donde tu vórtice de espuma sedienta de deseo
se desliza lentamente
como la brisa del fuego eterno.
Soy la llama que enciende tu frío con luz
el susurro en la noche que aclara tu cruz
un universo en el cual tú te adentras
donde el tiempo se pierde
y renaces entre mis sábanas tersas.
En cada estación soy el cauce de tu deseo
juntos tejemos versos en el lienzo del alma
uniendo nuestros mundos en una llama
de melancolía efímera en el aura transitoria.
Soy el abril que se despliega
como enredadera por tu piel
Y tú, quien me hace florecer.
Me muerdo los labios en silencio
adhiriendo el dulce sabor de la pasión.
En cada beso
saboreo el azahar de almendro de tu boca
es la perdición de mi pistilo
el cielo enrojecido por la suavidad de tus caricias.
El invierno se convierte en primavera
en nuestro rincón.
En mi ser arde un fuego de melena de hoguera
piel que se entrega, desnuda, en tus manos
caricia envuelta en tus dedos de seda
mordiendo mis labios en besos de menta.
En tu boca, abril se torna lienzo destellante
tela hiriendo mis sentidos
convulsionando la belleza de este álgido momento.
Fragancia de suspiros, melancolía del aire
susurrando secretos al viento
ternura y locura desmedida,
belleza de estanque donde se refleja la bóveda
de mi pasión armónica.
Soy el abril que se derrama
en tu boca soñadora
la vida palpita en esta travesía
en un mar de flores con su aura
Y tú, el fuego que en mí provoca
la ternura, la locura y el deseo.
Recorriendo la pradera de tu cuerpo
ese páramo yermo
que en vergel se va convirtiendo.
Soy la eterna ola que nos consume
en el vértigo donde tu vórtice de espuma sedienta de deseo
se desliza lentamente
como la brisa del fuego eterno.
Soy la llama que enciende tu frío con luz
el susurro en la noche que aclara tu cruz
un universo en el cual tú te adentras
donde el tiempo se pierde
y renaces entre mis sábanas tersas.
En cada estación soy el cauce de tu deseo
juntos tejemos versos en el lienzo del alma
uniendo nuestros mundos en una llama
de melancolía efímera en el aura transitoria.
Soy el abril que se despliega
como enredadera por tu piel
Y tú, quien me hace florecer.
Me muerdo los labios en silencio
adhiriendo el dulce sabor de la pasión.
En cada beso
saboreo el azahar de almendro de tu boca
es la perdición de mi pistilo
el cielo enrojecido por la suavidad de tus caricias.
El invierno se convierte en primavera
en nuestro rincón.
En mi ser arde un fuego de melena de hoguera
piel que se entrega, desnuda, en tus manos
caricia envuelta en tus dedos de seda
mordiendo mis labios en besos de menta.
En tu boca, abril se torna lienzo destellante
tela hiriendo mis sentidos
convulsionando la belleza de este álgido momento.
Fragancia de suspiros, melancolía del aire
susurrando secretos al viento
ternura y locura desmedida,
belleza de estanque donde se refleja la bóveda
de mi pasión armónica.
Soy el abril que se derrama
en tu boca soñadora
la vida palpita en esta travesía
en un mar de flores con su aura
Y tú, el fuego que en mí provoca
la ternura, la locura y el deseo.
Recorriendo la pradera de tu cuerpo
ese páramo yermo
que en vergel se va convirtiendo.
Soy la eterna ola que nos consume
en el vértigo donde tu vórtice de espuma sedienta de deseo
se desliza lentamente
como la brisa del fuego eterno.
Soy la llama que enciende tu frío con luz
el susurro en la noche que aclara tu cruz
un universo en el cual tú te adentras
donde el tiempo se pierde
y renaces entre mis sábanas tersas.
En cada estación soy el cauce de tu deseo
juntos tejemos versos en el lienzo del alma
uniendo nuestros mundos en una llama
de melancolía efímera en el aura transitoria.
Soy el abril que se despliega
como enredadera por tu piel
Y tú, quien me hace florecer.
Como siempre sacando hermosos versos con que llenar de dulzura esos momentos de amor que en tus poemas
son como el maná caído del cielo
Un saludo y abrazo amigo
Como siempre sacando hermosos versos con que llenar de dulzura esos momentos de amor que en tus poemas
son como el maná caído del cielo
Un saludo y abrazo amigo
Me muerdo los labios en silencio
adhiriendo el dulce sabor de la pasión.
En cada beso
saboreo el azahar de almendro de tu boca
es la perdición de mi pistilo
el cielo enrojecido por la suavidad de tus caricias.
El invierno se convierte en primavera
en nuestro rincón.
En mi ser arde un fuego de melena de hoguera
piel que se entrega, desnuda, en tus manos
caricia envuelta en tus dedos de seda
mordiendo mis labios en besos de menta.
En tu boca, abril se torna lienzo destellante
tela hiriendo mis sentidos
convulsionando la belleza de este álgido momento.
Fragancia de suspiros, melancolía del aire
susurrando secretos al viento
ternura y locura desmedida,
belleza de estanque donde se refleja la bóveda
de mi pasión armónica.
Soy el abril que se derrama
en tu boca soñadora
la vida palpita en esta travesía
en un mar de flores con su aura
Y tú, el fuego que en mí provoca
la ternura, la locura y el deseo.
Recorriendo la pradera de tu cuerpo
ese páramo yermo
que en vergel se va convirtiendo.
Soy la eterna ola que nos consume
en el vértigo donde tu vórtice de espuma sedienta de deseo
se desliza lentamente
como la brisa del fuego eterno.
Soy la llama que enciende tu frío con luz
el susurro en la noche que aclara tu cruz
un universo en el cual tú te adentras
donde el tiempo se pierde
y renaces entre mis sábanas tersas.
En cada estación soy el cauce de tu deseo
juntos tejemos versos en el lienzo del alma
uniendo nuestros mundos en una llama
de melancolía efímera en el aura transitoria.
Soy el abril que se despliega
como enredadera por tu piel
Y tú, quien me hace florecer.
Me muerdo los labios en silencio
adhiriendo el dulce sabor de la pasión.
En cada beso
saboreo el azahar de almendro de tu boca
es la perdición de mi pistilo
el cielo enrojecido por la suavidad de tus caricias.
El invierno se convierte en primavera
en nuestro rincón.
En mi ser arde un fuego de melena de hoguera
piel que se entrega, desnuda, en tus manos
caricia envuelta en tus dedos de seda
mordiendo mis labios en besos de menta.
En tu boca, abril se torna lienzo destellante
tela hiriendo mis sentidos
convulsionando la belleza de este álgido momento.
Fragancia de suspiros, melancolía del aire
susurrando secretos al viento
ternura y locura desmedida,
belleza de estanque donde se refleja la bóveda
de mi pasión armónica.
Soy el abril que se derrama
en tu boca soñadora
la vida palpita en esta travesía
en un mar de flores con su aura
Y tú, el fuego que en mí provoca
la ternura, la locura y el deseo.
Recorriendo la pradera de tu cuerpo
ese páramo yermo
que en vergel se va convirtiendo.
Soy la eterna ola que nos consume
en el vértigo donde tu vórtice de espuma sedienta de deseo
se desliza lentamente
como la brisa del fuego eterno.
Soy la llama que enciende tu frío con luz
el susurro en la noche que aclara tu cruz
un universo en el cual tú te adentras
donde el tiempo se pierde
y renaces entre mis sábanas tersas.
En cada estación soy el cauce de tu deseo
juntos tejemos versos en el lienzo del alma
uniendo nuestros mundos en una llama
de melancolía efímera en el aura transitoria.
Soy el abril que se despliega
como enredadera por tu piel
Y tú, quien me hace florecer.
Me muerdo los labios en silencio
adhiriendo el dulce sabor de la pasión.
En cada beso
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es la perdición de mi pistilo
el cielo enrojecido por la suavidad de tus caricias.
El invierno se convierte en primavera
en nuestro rincón.
En mi ser arde un fuego de melena de hoguera
piel que se entrega, desnuda, en tus manos
caricia envuelta en tus dedos de seda
mordiendo mis labios en besos de menta.
En tu boca, abril se torna lienzo destellante
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Fragancia de suspiros, melancolía del aire
susurrando secretos al viento
ternura y locura desmedida,
belleza de estanque donde se refleja la bóveda
de mi pasión armónica.
Soy el abril que se derrama
en tu boca soñadora
la vida palpita en esta travesía
en un mar de flores con su aura
Y tú, el fuego que en mí provoca
la ternura, la locura y el deseo.
Recorriendo la pradera de tu cuerpo
ese páramo yermo
que en vergel se va convirtiendo.
Soy la eterna ola que nos consume
en el vértigo donde tu vórtice de espuma sedienta de deseo
se desliza lentamente
como la brisa del fuego eterno.
Soy la llama que enciende tu frío con luz
el susurro en la noche que aclara tu cruz
un universo en el cual tú te adentras
donde el tiempo se pierde
y renaces entre mis sábanas tersas.
En cada estación soy el cauce de tu deseo
juntos tejemos versos en el lienzo del alma
uniendo nuestros mundos en una llama
de melancolía efímera en el aura transitoria.
Soy el abril que se despliega
como enredadera por tu piel
Y tú, quien me hace florecer.
Me muerdo los labios en silencio
adhiriendo el dulce sabor de la pasión.
En cada beso
saboreo el azahar de almendro de tu boca
es la perdición de mi pistilo
el cielo enrojecido por la suavidad de tus caricias.
El invierno se convierte en primavera
en nuestro rincón.
En mi ser arde un fuego de melena de hoguera
piel que se entrega, desnuda, en tus manos
caricia envuelta en tus dedos de seda
mordiendo mis labios en besos de menta.
En tu boca, abril se torna lienzo destellante
tela hiriendo mis sentidos
convulsionando la belleza de este álgido momento.
Fragancia de suspiros, melancolía del aire
susurrando secretos al viento
ternura y locura desmedida,
belleza de estanque donde se refleja la bóveda
de mi pasión armónica.
Soy el abril que se derrama
en tu boca soñadora
la vida palpita en esta travesía
en un mar de flores con su aura
Y tú, el fuego que en mí provoca
la ternura, la locura y el deseo.
Recorriendo la pradera de tu cuerpo
ese páramo yermo
que en vergel se va convirtiendo.
Soy la eterna ola que nos consume
en el vértigo donde tu vórtice de espuma sedienta de deseo
se desliza lentamente
como la brisa del fuego eterno.
Soy la llama que enciende tu frío con luz
el susurro en la noche que aclara tu cruz
un universo en el cual tú te adentras
donde el tiempo se pierde
y renaces entre mis sábanas tersas.
En cada estación soy el cauce de tu deseo
juntos tejemos versos en el lienzo del alma
uniendo nuestros mundos en una llama
de melancolía efímera en el aura transitoria.
Soy el abril que se despliega
como enredadera por tu piel
Y tú, quien me hace florecer.
Me recordaste mucho a la canción de "Candilejas"... Eres luz de abril, yo tarde gris.
Bellas imágenes despliegan tus hermosos versos.
Saludos cordiales y un fuerte abrazo hasta tu amada Málaga.
Alfredo
Me recordaste mucho a la canción de "Candilejas"... Eres luz de abril, yo tarde gris.
Bellas imágenes despliegan tus hermosos versos.
Saludos cordiales y un fuerte abrazo hasta tu amada Málaga.
Alfredo