José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te quiero flor de sangre hervida
como un pájaro,
como la libertad del preso que no ve a su hijo
sintiendo solo destierro,
grilletes de nostalgia
en noches de luna lóbrega.
Te quiero amapola de rojez tibia
como un águila ama al aire
de su respirar sereno,
a su nido, allá en la cumbre
donde la montaña nos muestra
sus canas de ocaso.
Soy tu paz, tu guerra
tu vida, tu muerte
en este camino de huellas consumadas
entre tu dicha y mi pasado,
entre lagos tenebrosos
y géiseres de glaciares limpios
como tu corazón de contorno de nube.
Soy el sol que te calienta
cuando sientes frío en las noches de cadalso,
encogiéndose las aurículas.
En esa primavera gris donde las venas
son ríos de sangre por el caudal de los deseos.
Sin embargo, tú, eres árbol
que seduces a la mañana,
le das la bienvenida a las auroras
en tu lecho de sol.
Eres luz de primavera, amor y ocaso,
ola de espuma cuando vienes y te embarcas
en esta primavera eterna,
en el barco de la aurora infinita.
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