José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se disolvieron como sal en agua
dos almas tejidas con hilos de oro
son olas que se abrazan en el mar,
unidas por una estridencia magnética de luz.
Horizontes ocultos
que mis ojos no pueden alcanzar.
La orfandad de un abrazo
que me lleva al invierno de las palabras
que nunca pude decir.
Se fundieron como acero en espada
como luces de neón brillando en la noche,
unidos como espuma a la arena
cuando naufraga en la orilla.
Eres roca firme en tiempos de tormenta,
brújula que guía con sabiduría y paciencia,
el rayo que no cesa...
Mujer ejemplar, que abrazas al atardecer,
tu verdadero poder es la nobleza.
Gracias por ser luz en mi caminar,
Un relámpago roto en el amor.
Eres el alma que recolecta mis letras
te pareces a la luz que penetra por mi ventana
cuando la penumbra de tus ojos
desnuda mi alma.
Eso eres mujer…. cuando me fundo contigo
en la inmensidad de tu abrigo.
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