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Amor 217: A veces la hago mía

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa
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A veces la haga mía
convoco el suspiro de los ángeles
y se prende la mecha del río de la vida.


Sus ojos son la bella complejidad de la luz
cuando pestañea en el horizonte
disolviendo los temores tempranos
de las luces del lienzo azul
aún sin raíces sobre el agujero del picardías.


Sus dedos filamentos sensoriales
circulando por los poros
que apacigua mi alma y la eleva
hacia escalofríos repentinos.


Cuando me besa
sube la marea en la fuente
donde las gaviotas beben,
se contornea la lengua
antes que el barco despliegue las velas.


Las alas que surgen, en hemistiquio,
por encima de su vientre
son flanes de algodón balaceándose
sobre la verticalidad donde se sacrifican los árboles.


En la habitación altar,
donde la sueño,
sube el amor por los prados
regalando explosiones al aire
cataratas de cúmulos
navegan en andanadas sobre su vientre.


Desdentado el deseo
el aroma de la virginidad
cae en silencio sobre las hojas de la noche.

 

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A veces la haga mía
convoco el suspiro de los ángeles
y se prende la mecha del río de la vida.


Sus ojos son la bella complejidad de la luz
cuando pestañea en el horizonte
disolviendo los temores tempranos
de las luces del lienzo azul
aún sin raíces sobre el agujero del picardías.


Sus dedos filamentos sensoriales
circulando por los poros
que apacigua mi alma y la eleva
hacia escalofríos repentinos.


Cuando me besa
sube la marea en la fuente
donde las gaviotas beben,
se contornea la lengua
antes que el barco despliegue las velas.


Las alas que surgen, en hemistiquio,
por encima de su vientre
son flanes de algodón balaceándose
sobre la verticalidad donde se sacrifican los árboles.


En la habitación altar,
donde la sueño,
sube el amor por los prados
regalando explosiones al aire
cataratas de cúmulos
navegan en andanadas sobre su vientre.


Desdentado el deseo
el aroma de la virginidad
cae en silencio sobre las hojas de la noche.

Aplaudo esas letras que cada día enganchan más. El manantial lírico de su pluma es inagotable amigo José.
Un placer siempre. Un fuerte abrazo.

 
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A veces la haga mía
convoco el suspiro de los ángeles
y se prende la mecha del río de la vida.


Sus ojos son la bella complejidad de la luz
cuando pestañea en el horizonte
disolviendo los temores tempranos
de las luces del lienzo azul
aún sin raíces sobre el agujero del picardías.


Sus dedos filamentos sensoriales
circulando por los poros
que apacigua mi alma y la eleva
hacia escalofríos repentinos.


Cuando me besa
sube la marea en la fuente
donde las gaviotas beben,
se contornea la lengua
antes que el barco despliegue las velas.


Las alas que surgen, en hemistiquio,
por encima de su vientre
son flanes de algodón balaceándose
sobre la verticalidad donde se sacrifican los árboles.


En la habitación altar,
donde la sueño,
sube el amor por los prados
regalando explosiones al aire
cataratas de cúmulos
navegan en andanadas sobre su vientre.


Desdentado el deseo
el aroma de la virginidad
cae en silencio sobre las hojas de la noche.
Deseos que inspiran bellas melodías que se plasma en papel a través de su pluma.
Un placer visitar su espacio
Saludos
 
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A veces la haga mía
convoco el suspiro de los ángeles
y se prende la mecha del río de la vida.


Sus ojos son la bella complejidad de la luz
cuando pestañea en el horizonte
disolviendo los temores tempranos
de las luces del lienzo azul
aún sin raíces sobre el agujero del picardías.


Sus dedos filamentos sensoriales
circulando por los poros
que apacigua mi alma y la eleva
hacia escalofríos repentinos.


Cuando me besa
sube la marea en la fuente
donde las gaviotas beben,
se contornea la lengua
antes que el barco despliegue las velas.


Las alas que surgen, en hemistiquio,
por encima de su vientre
son flanes de algodón balaceándose
sobre la verticalidad donde se sacrifican los árboles.


En la habitación altar,
donde la sueño,
sube el amor por los prados
regalando explosiones al aire
cataratas de cúmulos
navegan en andanadas sobre su vientre.


Desdentado el deseo
el aroma de la virginidad
cae en silencio sobre las hojas de la noche.
Precioso José, un saludo
 
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A veces la haga mía
convoco el suspiro de los ángeles
y se prende la mecha del río de la vida.


Sus ojos son la bella complejidad de la luz
cuando pestañea en el horizonte
disolviendo los temores tempranos
de las luces del lienzo azul
aún sin raíces sobre el agujero del picardías.


Sus dedos filamentos sensoriales
circulando por los poros
que apacigua mi alma y la eleva
hacia escalofríos repentinos.


Cuando me besa
sube la marea en la fuente
donde las gaviotas beben,
se contornea la lengua
antes que el barco despliegue las velas.


Las alas que surgen, en hemistiquio,
por encima de su vientre
son flanes de algodón balaceándose
sobre la verticalidad donde se sacrifican los árboles.


En la habitación altar,
donde la sueño,
sube el amor por los prados
regalando explosiones al aire
cataratas de cúmulos
navegan en andanadas sobre su vientre.


Desdentado el deseo
el aroma de la virginidad
cae en silencio sobre las hojas de la noche.
Un cierre muy certero.
Enhorabuena
Saludos
 
Se gozan tus letras, sobre todo por esa manera tan apasionada y elocuente
con que nos regalas tu corazón. Es un verdadero lujo entrar a tu ventana.
Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
Muchas gracias estimada amiga y poeta. Es un placer verte viajar por mis versos y que te transmitan gozo ya es de matrícula para el lector.
Un abrazo con la pluma del alma. Buen finde
 
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A veces la haga mía
convoco el suspiro de los ángeles
y se prende la mecha del río de la vida.


Sus ojos son la bella complejidad de la luz
cuando pestañea en el horizonte
disolviendo los temores tempranos
de las luces del lienzo azul
aún sin raíces sobre el agujero del picardías.


Sus dedos filamentos sensoriales
circulando por los poros
que apacigua mi alma y la eleva
hacia escalofríos repentinos.


Cuando me besa
sube la marea en la fuente
donde las gaviotas beben,
se contornea la lengua
antes que el barco despliegue las velas.


Las alas que surgen, en hemistiquio,
por encima de su vientre
son flanes de algodón balaceándose
sobre la verticalidad donde se sacrifican los árboles.


En la habitación altar,
donde la sueño,
sube el amor por los prados
regalando explosiones al aire
cataratas de cúmulos
navegan en andanadas sobre su vientre.


Desdentado el deseo
el aroma de la virginidad
cae en silencio sobre las hojas de la noche.


Hermoso lirismo acompaña a cada imagen que despliega cada uno de tus hermosos versos.
Grato y gratificante pasar por tu bello poema, saludos cordiales hasta tu amada Málaga
Un fraternal abrazo
Alfredo
 
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