José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando tus ojos me miran
los llantos apesadumbrados
de un otoño de seca piel
se desvanecen de las cadenas
de mis temores.
Me fragmento en colores de alma,
en parpadeos de piezas que encajan
alumbrando el cálido destino
de las caricias entregadas.
Tiene una sombra la funda
de la almohada,
un pañuelo de sueños aleteando
en selvas de ardiente conjuro
zapatea mis manos
bajo la mirada de tus pupilas.
Aprendo a navegar
por donde germina la semilla
qué iridiscencia tan oscura
que llena de vaho mis lentillas
en la copa que truena
en la cascada de sus túneles inciertos.
Cuando el pedúnculo prende
en los otoños sombríos
cabalgo sobre las ilusiones
marcadas en tus cejas.
Entonces, un canto melódico
acompaña a tu guitarra,
se crucifica la llama sagrada
y el calvario de tu desdicha
muere en silencio,
mientras las pestañas pliegan.
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