José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Avanzando por el centro de tu vida,
una pedalada a la luz, una bicicleta subiendo
una rampa de mucho suplicio,
una proeza osada en el jardín del hechizo
de tu cuerpo.
Soy un gorrión
yendo y viniendo, eslabón perdido
de una pesadilla consciente;
un canto a tu naturaleza,
una esperanza en mi pensamiento.
Eres bote de vida, un torrente
junto a mí, mariposa;
una acequia siendo manantial en tu estuario,
un saxo melancólico viviendo
en mi pecho.
Soy la azada de tu huerto,
el consuelo hecho fruto jugoso,
Tronco de árbol o rama que te mece,
la lascivia de tu cuerpo
cuando eres mía
al amanecer el día.
Al atardecer eres melomanía,
un concierto de Mozart, una lira
sonando en una sonata de Shubert,
relajación de mis penas y consumación
de mis dichas.
Mirarte paseando es contemplar
un lienzo de Renoir, su colorido y pasión,
eso eres tú mi amor.
Por la noche lujuria, deseos de ser tuyo,
me poseas, me arrulles con tu cuerpo extendido
sobre el mío, cómo espuma deslizándose.
Una mariposa revoloteando por mi vientre,
yo estremeciéndome , eres poesía
y en ti me cobijo, eres lo más bello
la primavera del lirismo.
Última edición: