José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando la noche me embriaga
quedo extasiado contigo,
destilando la esencia
de tu jardín encendido
en las primaveras,
cuyas estrellas donaban brillantez
como una luciérnaga.
Noches de rosas encendidas,
embriagándome con la dulce sinfonía
del manto estrellado,
mirando al cielo, imaginando
como se despierta el corazón al amor.
Aderezando nuestros sentidos
con un fugaz vuelo de paloma a la deriva
y con la anuencia de la oscuridad nocturna
soy prisionero de la luna de tus brazos
entre susurros y caricias.
¡Oh amor! bésame con fervor
con la suavidad de la fragancia
de los azahares de tu jardín
flamea la llama de la pasión
acaríciame sutilmente
como el agua lo hace con la piel.
Cada caricia, cada roce
es un éxtasis de placentera ebullición,
un consumirme ardiendo
entre gemidos en aquel cenador
donde la tormenta hizo
que se desvaneciera
la bruma del amor.
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